Concepto de torpeza

La torpeza es el resultado de la acción del torpe, palabra que proviene del latín “turpis” y alude a algo feo, inmoral o poco digno. En Roma, por ejemplo, cuando alguien se había enriquecido por un motivo inmoral podía ser demandado por una “condictio” que se llamaba “ob turpen causa”, para que el perjudicado por tal acción pudiera pedir la restitución de lo dado.

Sin embargo popularmente se asoció torpeza al verbo latino “torpeo” que se relaciona con movimientos lentos, inhábiles e imprecisos, aplicándose a un pez llamado por ello “torpedo”, conocido también como raya, que provoca en sus presas o enemigos una descarga paralizante, dejándolos aturdidos o “torpes”, significación que es la más difundida.

Empleamos generalmente la palabra torpe en este último sentido, para referirnos a aquel animal que no controla bien sus movimientos físicos. En el caso de las personas, además, se aplica a quien no razona correctamente, equivocándose por su sola mala comprensión del hecho o situación: “El bebé comienza a caminar con torpeza”, «Soy muy torpe en mis movimientos, ya que al ser impulsivo, puedo llegar a atropellar lo que tengo por delante cuando me apuro en hacer algo» o “Juan es muy torpe en Matemática”.

En Medicina, el síndrome del niño torpe o dispraxia, provocado por inmadurez neuronal, traumatismos o lesiones cerebrales, ocasiona que el niño que lo padece presente una inteligencia normal pero falta de coordinación motora, lo que dificulta gravemente su rendimiento escolar.

Cuando en las relaciones sociales, las personas se manejan de modo conflictivo, sin poder poner freno a sus emociones, generando rechazo en sus semejantes, se habla de torpeza emocional. Puede tratarse de una consecuencia del temperamento, algo innato, pero que puede trabajarse para lograr la inteligencia emocional. Personas que están comprendidas dentro del trastorno del espectro autista, son proclives a tener torpeza emocional y también motora.

En el ámbito del Derecho, el error o falso conocimiento de algo, cuando existe razón para el equívoco puede eximir de responsabilidad, pero no cuando el motivo se debió a la falta de precauciones por parte de la persona que lo alega, ya que rige el principio de que nadie puede alegar su propia torpeza.

En el cine, «Manos torpes» es el título de una película española, del género western, que se estrenó en el año 1969, dirigida por Rafael Romero Marchent. Es una historia de amor y venganza que involucra a un joven traumado por la muerte de su padre a manos de un cazador de recompensas, que luego le salva la vida, pero que terminan enfrentados finalmente en un duelo que cierra el círculo de pesar.

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