Concepto de alabanza

Alabanza es el resultado de la acción de alabar, palabra de origen latino, que tiene mucho uso en la religión. La palabra hebrea equivalente es “hillel” o “hallal”, y significa adoración, referida solamente a Dios, Jehová para los hebreos, y también a su hijo Jesús, para los cristianos.

La alabanza es el modo como se rinde esa adoración, o sea forma parte del culto religioso, y está constantemente ordenado en la Biblia, que el Señor sea objeto de alabanza por ser el creador del universo y por cuidar a sus criaturas; y puede ser expresada de modos muy distintos; ya sea de manera expresa a través de rezos o cantos; o de modo interno, pensando en Dios con devoción y fe. Privadamente, también debe ser Dios alabado en forma constante por quien se proclama como religioso. Debe hacerlo con alegría, sinceridad, reconociéndolo en su grandeza y superioridad, eligiendo seguir el camino que Él ha encomendado en su Palabra Revelada y oponiéndose al pecado.

En el cielo o paraíso, era Luzbel o Lucifer, que significa "portadoo o mensajero de luz", inteligente y de mucha belleza, el destinado a dirigir las alabanzas hacia Dios, pero al tratar de apropiárselas, por estar dominado por la soberbia, sufrió la expulsión del reino de los cielos.

Según la Biblia no solo el hombre alaba u honra a Dios sino toda la naturaleza por él creada. El Islam también proclama alabar a Dios, como único digno de ella, estando presente la alabanza a Dios en sus actos cotidianos, por ejemplo al decir al-hamdu li-l-lâh, cuando se acaba una tarea.

El Libro de los Salmos, compuesto de cinco libros, es el que contiene las alabanzas a Dios, en ciento cincuenta salmos. Se trata de un conjunto de poemas hebreos sagrados, destinados a ser cantados, con el acompñamiento de un instrument musical de cuerdas, y de allí el nombre de salmos. Integran el Tanaj judío y el Antiguo Testamento. habrían sido empleados en la liturgia hebrea en la época del segundo templo de Jerusalén. Entre los salmos hay himnos, súplicas, de sabiduría, mesiánicos, reales y de acción de gracias.

Por extensión se aplica la palabra alabanza para aquellas palabras de elogio que se dedican a otro o a uno mismo: “El niño por sus virtudes recibió las alabanzas de todas sus maestras” o “No digas tantas cosas lindas de ti mismo, deja las alabanzas para que te las digan los demás”. Las alabanzas recibidas de modo sincero, mejoran la autoestima: "A mi hijo le hizo muy bien, para progresar en su proceso de aprendizaje, las alabanzas de su maestra, cuando hacía bien la tarea o incluso, cuando a pesar de hacerla mal, se esforzaba en mejorarla".

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