Concepto de androfobia

La palabra androfobia está integrada por los siguientes términos, tomados de la lengua griega: “andrós” que significa “varón” y “fobía, en el sentido de “aversión”. Como toda fobia, la androfobia es un trastorno de ansiedad que genera terror, en este caso, hacia los varones; lo que genera hacia ellos, un rechazo persistente y exagerado. Se diferencia de la misandria, que es una discriminación hacia los varones, pero en este caso, con una connotación sexista, premeditada y elegida, mostrando hacia ellos, desprecio, como contrapartida de la misoginia, que denigra los femenino, en aras a sostener al patriarcado. En la androfobia, lo que prima es el miedo, y de ahí procede el rechazo, pudiendo o no, estar acompañado de una ideología que la sustente, que muchas veces es una excusa para justificar la fobia. Por otro lado, tanto la androfobia, como la misandria y la misoginia, se diferencian de la misantropía que importa el odio hacia toda la especie humana. El término opuesto, en realidad, a androfobia, es ginofobia, o miedo a las mujeres.

El temor que sienten las mujeres hacia los hombres, síntoma clínico de la androfobia, que se manifiesta con taquicardia, dificultad para respirar, temblores, rubor, dolor de estómago, náuseas, jaquecas, sudoración, tartamudeo, mareos, desmayos etcétera, que pueden estar acompañados de imágenes mentales o presunciones negativas; lo que suele provenir de una crianza donde se les inculcó ese miedo irracional, o de haber vivido episodios traumáticos, tales como abusos, violaciones, violencia o desprecio por parte de hombres, hacia sí mismo o allegados. Si bien quien padece esta fobia, prefiere mantenerse lo más lejos posible del sexo masculino, la presión social, o la necesidad, hace que puedan llegar a conformar parejas y hasta formar familias, o trabajar o estudiar junto a hombres, con la consiguiente ansiedad que acompañará su vida cotidiana, que se poblará de angustia, frustración, depresión, sumisión o agresividad; si no se trata el trastorno. Funcionan muy bien los grupos de autoayuda, y aprender a manejar la inteligencia emocional. La psicoterapia, y específicamente, el psicoanálisis, también es importante para averiguar el origen de la fobia, y obrar en consecuencia.

Aunque menos frecuente, también los hombres, pueden sufrir de androfobia. En los niños, suele ocurrir, que se manifieste aferrándose a sus madres, o a otras mujeres de su entorno, cuando se les acerca un hombre, y comiencen a llorar o gritar. Siempre debe tratarse de un miedo irracional, ya que, si hay un motivo para temerle a un varón específico, no sería androfobia, que es un trastorno generalizado.