Concepto de atavío

La palabra atavío nos llegó desde el gótico *attaujan, que puede traducirse como “arreglar”. Se conoce como atavío todo aquello que sirve como adorno, especialmente referido a los que se usan para cubrir o engalanar el cuerpo (vestidos, calzado, sombreros, peinados, etcétera). Cada cultura, tiene atavíos que les son particulares, aunque, en la actualidad, el proceso de globalización ha hecho que los atavíos en el mundo occidental, sea cada vez más similares. La moda impone una serie de atavíos que algunos acatan sin más y otros se muestran reticentes y tratan de imponer a su vestuario un estilo más personal.

El atavío, es, sin dudas lo que primero perciben los demás de nosotros. La calidad de nuestras prendas y joyas, los colores y los diseños, pueden mostrarnos como personas sencillas u opulentas, de bajo o de alto perfil, seguras o inseguras, etcétera. Si bien usar ropas costosas requiere tener un estatus social elevado, muchas personas adineradas, prefieren ataviarse de modo humilde pues no desean llamar la atención; y otros, de menores recursos económicos, gastan todo su dinero en atuendos que les hagan aparentar que pertenecen a una elite.

Los atavíos están más relacionados, históricamente a las mujeres, que son las que más adornos utilizan, culturalmente.

En la Biblia, se habla de los atavíos, recomendando que las mujeres se vistan con pudor y modestia, privilegiando vestir el alma con buenas obras, frente a vestimentas lujosas y joyas caras.

Sin embargo, se sabe que cuidar nuestra imagen exterior, no solo nos hace ser vistos por los demás como personas cuidadosas y elegantes; sino también nos hace sentir a nosotros, más conformes con nuestro cuerpo y más seguros, sin que por ello dejemos de ser personas de bien. Hay que tener cuidado de no exagerar, el exceso de atavíos, puede hacernos ver ridículos y extravagantes.

Los atavíos deben estar en función de las circunstancias. No es el mismo el que luciremos en la oficina que para limpiar nuestro hogar, o el que elegiremos para ir a una fiesta o un baile de disfraces.

Ejemplos: “Mi hija eligió un hermoso atavío para su fiesta de 15 años: vestido largo, blando y bordado con perlas, zapatos bancos de tacón y cabello recogido con una diadema”, “Me gusta ir ataviada formal para hacer mis tareas de oficina” o “El novio está ataviado con un elegante traje azul marino”.

Hay algunos atavíos, que son propios de algunas personas en particular, como es el caso de los sacerdotes, monjas o militares. Estos últimos, tienen algunos para el campo de batalla y entrenamiento y otros que usan en ceremoniales.