Concepto de benevolencia

La palabra benevolencia es un sustantivo abstracto que procede en su etimología del latín “benevolentia”. El término se integra con “bene” que se traduce como bien, y el verbo “volo” en el sentido de “querer”. La benevolencia es una virtud que caracteriza a quien quiere bien, de modo correcto, que dirige su voluntad hacia nobles acciones.

Quien tiene benevolencia actúa buscando el bien, siendo generoso con su prójimo y el resto de los seres vivos, clemente y caritativo. Ejemplos: “El rey en un gesto de benevolencia perdonó al súbdito que le había faltado el respeto”, “Debes ser más benevolente con los ancianos y ayudarlos, ya que son menos ágiles que tú. Si los obligas a caminar a tu paso, pueden caerse” o “No eres muy benevolente si golpeas a tu mascota cuando no te hace caso”.

Quienes son benevolentes poseen empatía, o sea son capaces de sentir propio el sufrimiento ajeno y por ello pueden resignar ciertas comodidades, tiempo o dinero para hacer obras caritativas y piadosas.

El gran filósofo griego Aristóteles en su obra “Moral a Nicómaco” nos enseña que la benevolencia si bien es similar al sentimiento que acompaña a la amistad, es mucho más amplio, pues se aplica también a las relaciones con desconocidos. Sin embargo, si la benevolencia perdura en el tiempo puede transformarse en amistad desinteresada. Tampoco se debe confundir con el amor, pues no se trata de una pasión ni de un deseo. No necesariamente surge de un hábito sino que puede ser ocasional. La benevolencia se caracteriza por no desear nada a cambio del acto generoso que se realiza, o sea no se debe pretender obtener ninguna ventaja para uno mismo.

En el cristianismo, Jesús es símbolo de benevolencia al sacrificar su propia vida para salvar a la humanidad. La madre Teresa de Calcuta que destinó su vida a la protección de los más necesitados es un claro ejemplo de actitud venebolente.

Si bien la benevolencia es una cualidad humana, puede aplicarse como recurso en Literatura para realizar personificaciones, por ejemplo: “El viento sopló en forma benevolente sin causar daños” o “Este invierno fue benevolente ya que el frío no fue tan intenso”.