Concepto de burdel

La palabra burdel procede originariamente del franco “bord” en el sentido de tablón. En el francés antiguo, y desde el siglo XII, el término “bordel” se empleaba para hacer referencia a las chozas, construidas con tablones de madera. Se trataba de lugares humildes, en muchos de los cuales las mujeres ejercían la prostitución, y por ello pasó a hablarse de burdeles como sinónimo de prostíbulos o lupanares. Otro posible origen del término esté asociado a “burdus” en el sentido de “bastardo”.

Los burdeles, existían ya desde la época del griego Solón, y el cristianismo no los condenó, sino que los radicó cercanos a las iglesias, para que quienes los visitaran puedan luego concurrir a purificarse.

Son en la actualidad los lugares donde se ofrecen servicios sexuales a quienes los demandan. Sus comodidades son variadas, desde muy lujosos hasta muy precarios, pero en general cuentan con un recibidor donde en ocasiones se les sirve unos tragos a los potenciales clientes, y varias habitaciones privadas. Suelen estar regenteados por una señora madura y experimentada, la “madame” que muestra a las mujeres para que el cliente decida cuál es la de su agrado, quien abona por el servicio una suma de dinero, que dependerá del tiempo y el tipo de favores que requiera.

Los burdeles son legales en países como Alemania, quien los legalizó desde el año 2002. también lo son en Holanda, en Austria y en Suiza. en Francia son ilegales desde el año 2016. Tampoco son permitidos en Irlanda, Suecia y Noruega. Italia, España y Portugal no regularon sobre la prostitución privada, pero los burdeles no se permiten pues está prohibido lucrar en materia de sexo. Lo mismo sucede en América Latina en Argentina y Brasil. En Perú solo se aceptan bajo licencia. Por supuesto cuando hablamos de legalidad en ciertos países se trata siempre de personas mayores y de modo voluntaria, pues la prostitución de menores, o forzada, no se permite en ningún país.