Concepto de califa

La palabra califa, se originó en el término árabe “jalifa” que significa “representante”. Un califa, en el mundo árabe, era la denominación que recibían los líderes del sistema religioso islámico, considerados sucesores de Mahoma, que había muerto en el año 632. El califa, a su vez, era jefe del Califato, que era un Estado constituido por la comunidad de fieles (Umma); por lo cual, la potestad del califa, era en el plano religioso, y también en el civil, aunque en este caso, sus funciones fueron cumplidas ampliamente por los sultanes, que ejercieron primero el poder de hecho en el Califato y luego fueron reconocidos de modo oficial, en el califato de Bagdad.

El califa preservaba la religión, dirimía conflictos, imponía castigos corporales, brindaba seguridad y ayuda económica, defendía las fronteras, luchaba contra los enemigos del islam y recaudaba el azaque, tributo que se debía abonar, proporcional a los bienes para ayudar a los necesitados.

Este príncipe musulmán, el califa, elegido en sus inicios, por el Consejo de Ancianos, entre los miembros de la tribu de Mahoma, que era la tribu Quraish, era delegado de Mahoma, padre del islam, que es considerado el último de los profetas. Por ende, los califas, si bien son sus sucesores, no son considerados profetas (poseedores de inspiración divina).

A la muerte de Mahoma, le sucedió como primer califa ortodoxo, Abū Bakr al-Siddīq, discípulo de Mahoma, a quien había acompañado en el exilio en Medina. Durante el mandato d eeste primer califa, el islam se expandió por Arabia.

A Abu Bakr as-Siddiq, le sucedieron, en el califato ortodoxo, Úmar ibn al-Jattab, que expandió los dominios del califato por Siria, Palestina, Mesopotamia y Egipto; Uthmán ibn Affán, que compiló el Corán, invirtió sus propios bienes en ayudar a la gente, y debió padecer la rebelión de los Jawarish, que desafiaron su poder, y, a pesar de que intentó dialogar con ellos, acabaron asesinándolo, y Ali ibn Abi Tálib, a quien se le exigió vengar la muerte de su antecesor, en un período de gran inestabilidad política. Finalmente, y ante actos provocativos, les declaró la guerra a los Jawwarish, quienes lo asesinaron en un atentado. Para los suníes, estos serían los califas justos o bien guiados, por ser ecuánimes, y protectores del pueblo, mientras que los abadíes, consideran que solo los dos primeros pueden calificados como bien guiados. Luego de estos cuatro califas, el cargo fue hereditario.

A este califato ortodoxo, cuya vigencia fue del año 632 al 661, le sucedió, hasta el 750, el califato omeya, de la dinastía omeya, que era un clan de la tribu Quraysh, a la que pertenecía Mahoma, con capital en Damasco, donde se acentuaron las rivalidades entre las tribus árabes y gobernaron de modo absolutista. En el 750, tras una revolución, asume el califato abasí, descendientes del tío de Mahoma, Abbás ibn Abd al-Muttálib. Los abasíes trasladaron la capital a Bagdad. En esta etapa hubo treinta y siete califas, hasta que fueron conquistados por los mongoles en 1258.
En el norte de África, en el año desde el año 909 y hasta 1171, gobernó el califato fatimí, con Egipto como centro y de orientación chií.

El califato omeya de Córdoba fue establecido en el año 1929, en occidente, y fue abolido en el año 1031, cuando se fragmenta el estado omeya.

Sobrevivientes de las invasiones mongolas, surge el Imperio Otomano que tuvo vigencia entre 1517 y 1924, con capital en Estambul, gobernado por la dinastía osmanlí, de tradición suní, cuya capital estuvo primerio en Edirne y luego en Constantinopla.

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