Concepto de calidez

La palabra calidez, está integrada por términos latinos: “calidus” que se traduce como lo que proporciona calor, o sea, que es caliente o de elevada temperatura, más el sufijo de cualidad “ez”.

Puede referirse, calidez, que es un sustantivo abstracto, a lo que tiene temperatura elevada, por ejemplo: “Hay demasiada calidez en esta habitación, debes bajar la temperatura de la calefacción” o “La calidez del verano me gusta, pero me agobia un poco”.

Pero, calidez, tiene por extensión, otro significado, y es el de aludir a todo aquello que trae aparejada la sensación de estar contenido, cómodo, apreciado, a gusto, bien tratado y cómodo, pudiendo estar referido a los ambientes o a las personas, en su manera de ser o de actuar.

La calidez de un ambiente lo torna acogedor, y agradable, lo que puede estar dado por los colores, formas, música, temperatura tibia, iluminación, mobiliario y cualquier otro detalle, que lo torne digno de ser apreciado y disfrutado, por ejemplo: “Compré una casa que me pareció hermosa, no por ser refinada ni exclusiva, sino porque su pequeño jardín y sus enormes ventanales, le dan una hermosa sensación de calidez”, “Compré un cuadro de tonos vivaces para darle calidez al living” o “Este paisaje de flores coloridas y arboleda frondosa, tiene una inigualable calidez”. Los colores que contienen rojo y amarillo, son llamados cálidos, y proporcionan calidez a los lugares.

En las personas, la calidez, se manifiesta de varias maneras: tratando a los demás con simpatía, amabilidad, empatía, cordialidad, buen humor, para lograr un acercamiento y hacer sentir al otro u otros, relajados y cómodos. Lo contrario es ser frío y distante. Por ejemplo: “Me encantaría que mi jefe tuviera más calidez en el trato con sus empleados, ya que se dirige a nosotros en un tono censurador y arrogante, que nos hace sentir incómodos”, “Mi madre tiene una calidez en su sonrisa que la hace adorable”, “Me recibió con una calidez tan grande, que sentí que lo conocía de toda la vida”.

En el trato con los clientes, la calidez, puede hacer la diferencia entre tener éxito, o que un negocio fracase: “Prefiero ir a la tienda que me queda un poco más lejos de casa, pues me atienden con más calidez”.
La calidez humana es una virtud, pero, como todas, debe graduarse, pues el exceso, puede provocar que la otra persona se sienta sofocada, como ocurre con el exceso de calor en el ambiente, por ejemplo: “reconozco que mi prima tiene mucha calidez, pero, a veces, es tan efusiva que me siento invadida”.

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