Concepto de comprensión lectora

La comprensión lectora es la aptitud exclusivamente humana que consiste en tener la posibilidad de leer un texto, armando las palabras mentalmente, pero también poder saber qué significan, no solo individualmente, sino dentro del argumento total. El que comprende lo que lee puede desentrañar el sentido, averiguar o intentar hacerlo, de cuál fue la intención de quien los escribió, qué mensaje quiso transmitir, extraer sus ideas principales y secundarias, valorarlo, y asumir frente a él una actitud crítica, además de poder relacionarlo con ideas subyacentes, y con otros textos de contenido similar, para establecer comparaciones y sacar conclusiones.

La comprensión lectora supone una actitud activa y comprometida, que consiste en involucrarse en lo que se lee, para lo cual, la motivación juega un rol predominante.

Para poder comprender un texto, lo primero es conocer el significado de las palabras que lo componen para lo cual la asistencia del diccionario es muy importante, especialmente si se trata de un texto complejo, que tal vez necesite una nueva lectura para comprenderlo más acabadamente.

También es indispensable que el texto se lee tenga coherencia, ya que no es posible interpretar lo que dice un escrito carente de sentido.

Otro requisito fundamental es que, de ser un manuscrito, la letra sea legible, o si es un texto impreso, la letra no sea demasiado pequeña (en cuyo caso se necesitará una lupa) o la letra resulte demasiado clara o borrosa, pues de lo contrario, ni siquiera se lo podrá leer; y, por ende, tampoco comprender.

Leer en familia y en la escuela son tareas importantes que estimulan el proceso de comprensión lectora. Antes de la lectura, y por el título, y las imágenes si las hay, puede hacerse una tarea anticipatoria del contenido. Luego de la lectura se deben subrayar las ideas principales, comentar lo que se leyó, exponer las diferentes interpretaciones, realizar una síntesis del contenido, dibujar sobre el mismo o teatralizarlo. Todas son excelentes estrategias para que los niños se inicien en la comprensión de textos, que al principio deben ser simples y entretenidos, para luego complejizarlos; lo que les será imprescindible no solo para triunfar académicamente, ya que de no comprender lo que se lee, el único recurso será estudiar por repetición, sin ningún sentido práctico; sino para cualquier ámbito de la vida. Por ejemplo: “Repetí la lección tantas veces que la retuve en mi memoria, pero cuando el profesor me pidió un ejemplo, no pude dárselo, pues no entendía lo que estaba diciendo” o “Por no entender el contrato que firmé, ahora estoy comprometido a pagar altísimos intereses por el préstamo que contraje”.