Concepto de morigerar

El verbo morigerar procede del latín “morigerari”, término integrado por “moris” en el sentido de “costumbre” y por “gerere” en el sentido de “llevar a cabo”.

Morigerar es, en su acepción original, la acción de soportar las costumbres o hábitos ajenos, pasando luego a designar la atenuación de las conductas o los efectos de las acciones.

Cuando algo se morigera se alivia, se merma, se apacigua, sin llegar a la supresión total de la conducta o sus consecuencias, sino a la eliminación de los excesos. Una actitud morigerada es prudente, y no impetuosa; y las consecuencias de las acciones se morigeran para causar menos daños; aunque también si los efectos son positivos, la morigeración causa menos beneficios, por lo cual, no siempre la morigeración es positiva. Puede ser sobre hechos humanos o naturales, y por obra voluntaria o accidental.

Ejemplos de uso: “Morigera tu carácter, tus reacciones son demasiado impulsivas y puede generarte complicaciones en tus relaciones sociales”, “El viento se ha morigerado y ahora sopla con menos intensidad”, “Se han morigerado los efectos de la crisis con las nuevas medidas económicas y el país comienza a ver los primeros resultados favorables”, “Debes morigerar tu amor por tus hijos, pues los estás sobreprotegiendo”, “Se morigeraron los ingresos de la empresa, luego de un período de grandes ventas” o “El empleo estaba creciendo a pasos agigantados, pero por desgracia, la tendencia está comenzando a revertir, y se ha morigerado la demanda de trabajo”.

En Derecho se habla de morigerar con respecto a las penas, cuando éstas se atenúan, o se dan ciertas excepciones al cumplimiento efectivo, sin suprimirlas, como pueden ser la libertad condicional o el arresto domiciliario. Puede también aplicarse a la reducción que hace el Juez de los intereses pactados por las partes, si los considera excesivos.