Concepto de contrariado

La palabra contrariado se refiere al participio del verbo contrariar, que implica oponerse a los dichos, deseos, expectativas u objetivos de alguien, siendo contrario (del latín “contrarius”) a las mismas.

Se dice que alguien está contrariado, cuando se siente disgustado porque a sus palabras, acciones o deseos, se le han impuesto obstáculos, impedimentos, quejas o reproches.

Todos deseamos que lo que decimos o hacemos, tenga buena recepción y que nuestros fines se cumplan, y todo lo que entorpezca expresarnos según nuestra voluntad y deseo, nos pone de mal humor, nos encoleriza y nos frustra.

Podemos estar contrariados porque alguien se ha opuesto a nuestros planes, y seguramente hacia esa o esas personas se dirigirá nuestro enojo, aunque a veces, al no poder enfrentarnos a quien nos ha lastimado por respeto o temor, descargamos nuestra ira contra otros que no han tenido ninguna participación en el hecho.

También puede ocurrir que los impedimentos surjan de hechos accidentales o de nuestra propia actitud o proceder, lo que hace que nos enojemos con nosotros mismos, o con cualquiera que se nos cruce en el camino, mientras estamos de mal humor.

Ejemplos de uso: “Estoy contrariado porque pretendía ese puesto de trabajo y no logré obtenerlo. El mal humor me acompañará seguramente todo el día, así que prefiero estar solo para que nadie tenga que soportarme”, “Tenía que llegar temprano a la cita, pero el intenso tránsito me retrasó, y al conducir contrariado, tuve un altercado con otro automovilista”, “El niño quedó contrariado al no aprobar el examen, y sus amigos intentaron consolarlo” o “Mi jefe me habló en tono muy autoritario, y como necesito el empleo, no le respondí, pero llegué contrariado a mi casa, y mi esposa lo notó; así que tuvimos una larga charla en la que logré calmar mi enojo”.

Si bien estar contrariado alguna vez es absolutamente normal, y esto es particularmente frecuente en la niñez y la adolescencia; hay personas, aun de edad adulta, que no aceptan un “no”. Son impacientes y las más proclives a contrariarse al no soportar las frustraciones. Esto los torna vulnerables, reactivos y pasibles de angustia y depresión. Quienes están contrariados a menudo, alejan a las personas, y se vuelven solitarios y amargados.

Debemos revisar nuestras actitudes, para ser más positivos y resilientes, y ver en cada objetivo no cumplido, en cada opinión contraria o en cada decepción, la oportunidad de un aprendizaje, de revisar nuestras palabras y conducta, y la posibilidad de un nuevo intento que hasta podrá ser superador de lo que nos habíamos propuesto en una primera instancia.