Concepto de holgazán

La palabra holgazán se originó al unir las palabras haragán, de origen árabe que se usa para nombrar a aquel que no trabaja o lo hace con muy poca frecuencia, y holgar, del latín “follicare” = “soplar”, que también designa al estar ocioso o falto de ocupación.

Un holgazán se caracteriza por su inactividad voluntaria, ya que en ocasiones animales o personas pueden no poder trabajar por razones de salud y esto no es ser holgazán. Alguien que ha sufrido un accidente o está enfermo física o psíquicamente, como el caso de quien sufre de depresión no pueden ser calificados de holgazanes ya que no depende de su decisión estar o no activos. Tampoco es ser holgazán tomarse unos días de vacaciones o una pausa en las tareas cotidianas, pues esto es muy necesario para reponer energías.

Hay animales que son naturalmente holgazanes, como los perezosos, que de esa característica obtuvieron su nombre. Alrededor de 20 horas diarias las transcurren durmiendo sobre los árboles del bosque; a diferencias de otros animales que son famosos por ser muy trabajadores y nada holgazanes, como las abejas o las hormigas.

En los seres humanos la holgazanería es muy mal vista, e incluso un pecado según la religión, que la considera la madre de múltiples vicios.

De acuerdo al efecto Rigelmann, las personas tienden a crecer en su falta de energía puesta al servicio de una causa, cuanto mayor sea el grupo que integran. Maximilien Ringelmann, un ingeniero francés, realizó una experiencia para demostrar esta hipótesis a fines del siglo XIX, que consistía en tirar de una cuerda. Cuantas más personas tiraban de la cuerda, menos esfuerzo ponía en hacerlo cada uno de ellas. Esto se denomina “holgazanería social” que implica que las personas aumentan su holgazanería si trabajan en grupo, y cuanto mayor es el número de personas que conforman el grupo, menor es su esfuerzo individual. Esto parece explicarse porque cuanto mayor es el grupo, menor es la responsabilidad que cada uno siente en el resultado del conjunto.