Concepto de macroeconomía

Ya vimos lo que era la economía, y también la distinción entre micro y macroeconomía. ahora profundizaremos en el estudio de esta rama de la economía, donde, el prefijo “macro” que procede del griego “makros” hace alusión a algo de gran dimensión.

La macroeconomía se define como el estudio de los agregados económicos, que son la suma de las acciones y decisiones individuales, para lo cual es sumamente importante contar con datos estadísticos, que nos den cuenta de las tendencias económicas, a nivel general o global.

La macroeconomía estudia totalidades o globalidades, tomando en cuenta señales o indicadores del conjunto de los actores socioeconómicos, de una región, país o bloque regional, y no de cada uno en particular, lo que servirá para hacer la estadística. Trata, por ejemplo, de cuánto se produce en un país o región, cuánto es el total de los ingresos o renta nacional, el empleo y el desempleo, cómo se comporta la inflación, o las tasas de interés, la presión tributaria, los precios, las importaciones y exportaciones, las inversiones, etcétera, sin considerar ningún sector en particular, o a cada agente singular, como podría ser el nivel de ingresos de una persona, familia o empresa, sus inversiones o sus gastos, que corresponderían a la microeconomía. La microeconomía, obviamente, afecta a la macroeconomía en muchos aspectos, aunque en varios casos, el comportamiento de las variables macroeconómicas, no pueden explicarse desde un análisis micro.

El PBI, o producto Bruto Interno es el indicador macroeconómico que mide la producción anual total de un país en cuanto a sus bienes y servicios.

La macroeconomía moderna nació con el economista británico, John Maynard Keynes (1883-1946) quien en su obra “Teoría General del empleo, el interés y el dinero” publicada en 1936, analizando la crisis de 1930, destacó la importancia de la política fiscal y monetaria, para aumentar la producción y el empleo, ya que el consumo y la inversión, que implican gastos, pueden tener como consecuencia el aumento productivo y de la tasa de empleo. Para este autor, los motores económicos son el consumo de los particulares, las empresas y el gobierno, desestimando la aptitud de la visión clásica, de que el libre juego de la oferta y demanda podrían dar como resultado el pleno empleo, reclamando la intervención activa del Estado en la actividad económica, implementando medidas de política macroeconómicas, como control de precios, subsidios y fijación de salarios mínimos.