Concepto de madrastra

Al sustantivo femenino, “madre”, mujer que ha engendrado y dado luz a un hijo, o lo ha adoptado, asimilando a ese ser, a un hijo biológico, que se originó en el latín “mater”, se le añadió el sufijo despectivo “astra” para conformar el vocablo madrastra, que designa a la mujer que es pareja o esposa de un hombre, sin ser la madre del hijo o hija, que esa persona con quien convive, tiene con anterioridad a esta pareja. Es la versión femenina del padrastro, que es el esposo o conviviente de la madre del hijastro.

Si bien los cuentos infantiles nos han legado una versión maligna de la figura de las madrastras como el caso de la madrastra de Cenicienta, que la humillaba y la obligaba a hacer tareas esforzadas y penosas; y existen muchos casos reales donde esto acontece o ha sucedido esta pésima relación entre madrastras e hijastros; no debemos dejar de reconocer que muchas madrastras quieren y protegen a sus hijastros e hijastras como si fueran sus propios hijos.
En la antigüedad, muchas mujeres morían al dar a luz, por lo cual las madrastras eran frecuentes; al contraer el padre de la criatura nuevo matrimonio. En la actualidad la frecuencia de separaciones y divorcios han hecho que la existencia de padrastros y madrastras sea también muy habitual, lo que genera adaptaciones familiares, y la necesidad de acuerdos entre los padres biológicos y los padrastros y madrastras.

La madrastra no debe tratar de sustituir a la madre ni hablar mal de ella a los hijastros. Intentar tener una buena relación con la madre biológica es esencial para que la familia se desarrolle feliz y en armonía. Si la madre ha fallecido, la madrastra debe cumplir una función más integral, pero sin reemplazar el recuerdo de la madre, que siempre debe estar presente, aunque sea, espiritualmente.

“La madrastra” es como se titula una serie de televisión mexicana del año 2005, producida por Televisa, basada en la historia creada por el dramaturgo chileno, Arturo Moya Grau. Trata de una mujer, acusada injustamente de homicidio, que luego de dos décadas, sale de prisión endurecida y deseosa de encontrar al verdadero asesino y de vengarse de todos aquellos que no le creyeron su inocencia. Sus hijos, engañados por su padre, la creían muerta, y ahora, la tratan despectivamente, como si no fuera su madre; y el cariño lo encuentra en el hijo adoptivo de su esposo, que la trata como una verdadera madre, a pesar de ser su madrastra.