Concepto de mercader

La palabra mercader procede de mercado, del latín “mercatus” en el sentido de mercado o comercio, a su vez derivada del verbo “mercari” que significa “comprar”, siendo el mercader el que realiza la actividad comercial o mercantil, o sea que vende productos variados para obtener ganancias de ese intercambio. En general los mercaderes no producen la mercadería que venden, sino que la compran a los productores o a otros mercaderes mayoristas para luego venderlas.

Así tenemos entre otros, los mercaderes de telas, los mercaderes de alhajas, los mercaderes de comestibles, etcétera. Hay mercaderes que venden por peso o cosas sueltas, a particulares, que son los mercaderes minoristas y otros por cajones, paquetes o grandes cantidades a otros comerciantes que a su vez revenden las mercancías, siendo estos llamados mayoristas. En la actualidad la palabra mercader no es de uso muy común, ya que suele hablarse de comerciantes.

En la Biblia se emplea la palabra mercader varias veces, por ejemplo, al tratar sobre su expulsión del templo que realizó Jesús, pues consideró que ese no era lugar para comprar y vender sino un lugar de oración, considerando además a los mercaderes como ladrones (cambistas y mercaderes de palomas).

Entre los pueblos antiguos los que se destacaron como mercaderes fueron los fenicios, que además fueron expertos navegantes. Combinando ambas destrezas recorrieron con sus barcos el Mediterráneo aprovechando para vender sus productos.

“El mercader de Venecia” de autoría de William Shakespeare, fue publicada en el año 1600. Se trata de una obra de teatro desarrollada en cinco actos, donde se combinan el amor, la necesidad de obtener dinero, la catástrofe, la usura, la traición y la crueldad. Lo nefasto se encarna en la caracterización del usurero judío Shylock, como un estereotipo del judío comerciante y prestamista.

En 1975, el dramaturgo británico Arnold Wesker escribió “El Mercader” donde da un giro diferente a la obra de Shakespeare.