Concepto de misógino

“Myso” en griego significa odio, y “gyno” mujer, por lo cual de acuerdo a su etimología, un misógino es quien odia al sexo femenino. A veces ese rechazo se hace de modo expreso, y otras en forma tácita, a través de acciones que así lo demuestran, de menosprecio o humillación hacia las mujeres por parte de un jefe, de un padre, de un marido, de un hermano o de un supuesto amigo, que las trata como objetos.

La misoginia es muy antigua y ya la hallamos en personalidades sumamente importantes y talentosas como los filósofos griegos Platón, y su discípulo Aristóteles. El primero decía que Dios había hecho solo al hombre criatura divina, y el segundo identificó a la mujer como ser defectuoso, varón estéril y de inferior inteligencia. En la Antigua Roma la mujer, al menos hasta el Imperio, no podía tener plena libertad de acción; debían actuar por ella su pater, o si no lo tenía, un tutor de menores hasta los 12 años y luego un tutor permanente hasta que se casara y pasara a la potestad del marido o del pater de su marido si éste no fuera sui iuris (manus). La iglesia católica siguió ese criterio, que ya venía también desde el judaísmo.

La Historia siguió mostrando ejemplos de misóginos, basados en prejuicios sociales, en personajes influyentes como Nicolás Maquiavelo, que consideraba a lo femenino opuesto a la idea de la polítca, pues considera que las mujeres son débiles, poco talentosas, manipulables e incapaces de valerse por sí mismas; y Friedrich Nietzsche, que puso en boca de su personaje Zaratustra, la idea del superhombre, fuerte, libre, poderoso y enamoradizo, como lo era él mismo, y cuando sufría desplantes, arremetía con fiereza contra el género femenino que le resultaba despreciable, tal vez por haber crecdo rodeado de un círculo de mujeres que lo asfixiaba y a las que llegó a detestar. Su gran amor, la feminista Lou Andreas-Salomé, lo rechazó, lo que acrecentó más su misoginia. Sin embargo brindó halagos a una mujer, Cosima, que era la esposa del compositor musical, Richard Wagner. Curiosamente creía que en el primer matrimonio la mujer debía ser mayor que el varón, que en esta primera experiencia debería tener unos 20 años, convirtiéndose para él en una especie de madre, y luego de una década podría entonces, el hombre maduro desposar a una mujer más joven.

Lamentablemente siguen existiendo misóginos en personalidades públicas y de la vida cotidiana que originan muchos actos de violencia contra las mujeres en todos los ámbitos, públicos y privados. La lucha de la mujer ha permitido visibilizar esos actos discriminatorios y violentos, y lograr mayor protección legal frente a ellos.

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