Concepto de monigote

Parece derivar del latín “monachellus” que hacía referencia a un “monjecillo”, pero usado en sentido despectivo. En 1595, el dramaturgo español, Luis de Góngora usó la palabra monigote, para calificar a una persona ignorante y de poca valía, cuando nos dice que escuchemos los desvaríos de “un poeta monigote”.

Se utiliza para referirse a un muñeco hecho en forma desprolija y con trapos y/o paja, como puede ser un títere o marioneta, y por eso también por extensión, se aplica a quienes tienen poca personalidad y son fácilmente manejables. También a los dibujos que intentan ser figurativos, pero no están definidos con claridad, muchas veces hechos por las manos inexpertas de un niño pequeño. Además, a las estatuas realizadas de modo imperfecto; y en general, a todo aquello que aparezca plasmado de modo ridículo, en ocasiones realizado a propósito, con fines humorísticos.

Ejemplos de uso: “Los vecinos fabricaron un monigote, para ser quemado en el comienzo del nuevo año, representando al que se acaba”, “El niño hacía monigotes en una hoja mientras la maestra explicaba la lección, y por eso fue reprendido”, “Me están usando como a un monigote, sin tomar en consideración mis opiniones, y obligándome a hacer lo que ustedes desean”, “No crean que soy un monigote, soy alguien que se valora y de quien no van a poder aprovecharse” o “El humorista representó a los políticos en forma de monigotes y generó respuestas dispares, ya que algunos lo hallaron divertido y otros lo consideraron irrespetuoso”.

“El monigote de carbón” es un cuento infantil de la escritora argentina nacida en 1936, María Laura Devetach, donde realiza una crítica social, como en otros muchos de su autoría, lo que le valió la censura de la dictadura militar.