Concepto de muralla

La palabra muralla procede originariamente del latín “murus”, en el sentido de “pared externa”. De allí la tomó el italiano como “muraglia” y así llegó al español.

Una muralla es un muro o pared alta y de gran grosor, construidas con materiales resistentes (piedra o ladrillos) que se levanta para protección de castillos, ciudades o fortalezas. Nacieron con los pueblos prehistóricos y fueron muy comunes en las edades antigua y media, por la gran amenaza de invasiones externas que sufrían los pueblos. El avance de la diplomacia como medio de resolver conflictos y la globalización, que implica una necesaria comunicación entre las ciudades, hicieron que la construcción de murallas no fuera necesaria.

Los castillos medievales eran resguardados, además, con torres, que servían de refugio especial a los señores en caso de que los invasores lograran traspasar las murallas, y también algunas tenían fosos como protección adicional.
La Biblia nos da cuenta de la existencia de una ciudad palestina amurallada, llamada Jericó, que parecía inexpugnable. Jericó se construyó hace alrededor de diez mil años, en las márgenes del río Jordán y estaba habitada por el pueblo cananeo de tradiciones politeístas, por lo cual, y según la versión bíblica, Dios ayudó a los hebreos, liderados por José, a tomar la ciudad luego de sitiarla, haciendo caer milagrosamente la muralla de piedra que la rodeaba.

La Gran Muralla China, de unos 7.000 kilómetros de largo, y de unos 10 metros de altura, fue obra de la dinastía Ming y data de los primeros siglos de la modernidad. Pero ya en el año 215 antes de Cristo, el cruel emperador Qin Shi Huangdi había mandado construir una primera muralla, usando para ello la mano de obra de soldados, campesinos y condenados a trabajos forzados. Su edificación obedeció a la necesidad de resguardar la zona norte del imperio chino, de los xiongnu, pueblos nómades de las estepas orientales.

En el año 1987, la UNESCO declaró a la Gran Muralla China como patrimonio de la humanidad.
Por extensión, cuando alguien coloca una barrera sentimental para distanciarse de otra persona, se dice que ha construido una muralla en sentido inmaterial: “No puedo conquistar el corazón de mi amada; ella ha puesto una muralla entre nosotros y ni siquiera mi mira”.