Concepto de operario

La palabra operario, se originó en el vocablo latino “operarius”, a su vez, derivado del verbo “operari”, en el sentido de trabajar. Un operario es un trabajador manual, que manipula maquinarias para hacer una obra, por lo cual también se lo conoce como obrero. Los operarios están sujetos a las órdenes de un patrón o capataz, que dirige la producción fabril, o de talleres. Su trabajo se basa más en el esfuerzo físico que en el intelectual. Marx lo consideraba una tarea rutinaria, que no dignifica al hombre, al no ver ni beneficiarse con la ganancia del producto terminado.

Si bien en la actualidad el trabajo de los operarios y operarias no está muy bien remunerado, al menos gozan de derechos laborales, como cumplir sus funciones en condiciones dignas, con horarios limitados, gozar de vacaciones, licencias pagas, y contar con seguros de accidentes de trabajo, estando amparados por sus sindicatos, que tienen derecho de realizar huelgas en demanda de sus derechos si no los consideran respetados.

Esto no sucedía durante la Revolución Industrial, de mediados del siglo XVIII, donde los operarios cumplían sus labores sin descanso, y en condiciones denigrantes. Tras intensas luchas, desde el siglo XIX, los operarios fueron logrando, progresivamente, ser escuchados y protegidos legalmente.

También puede referirse, con el término operarios, a otros trabajos manuales, como los realizados por aquellos que desagotan cloacas, reparan cañerías, quitan escombros, recogen residuos, etcétera.

Ejemplos de uso: “Hubo una explosión en la fábrica, y varios operarios debieron ser asistidos, por lesiones, que por suerte no comprometían sus vidas”, “Quiero encontrar un trabajo de operario en una empresa metalúrgica, pues tengo un título de técnico en ese rubro”, “Se rompió un caño de agua en la vereda de mi casa, y ya hay cinco operarios tratando de arreglarlo”, o “Nuestro patrón no toma en cuenta las necesidades de los operarios, pues tiene poca capacidad de diálogo”.

En el ámbito religioso, se llaman operarios aquellos religiosos dedicados especialmente a la atención espiritual de enfermos graves y al borde de la muerte.

En el año 1600, se fundó en Nápoles (Italia) por obra del militar y clérigo italiano, Carlo Carafa, la Congregación de la Doctrina Cristiana, para lograr que las comunidades rurales aceptaran el cristianismo. En 1621, al ser aprobada por el Papa Gregorio XV, pasó a denominarse Píos Operarios. En junio de 1943, esta congregación se unió con otra, nacida con el mismo objetivo, llamada Congregación de los catequistas rurales, conformándose la Congregación Religiosa de los Píos Operarios Catequistas Rurales.

La Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús o Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, fue fundada el 29 de enero de 1883, por el sacerdote español, Manuel Domingo y Sol (1836-1909) en la ciudad española de Tortosa, para dirigir colegios y seminarios, con el objetivo de incentivar la vocación religiosa. Su obra no se limitó a España, sino que sus institutos, se expandieron por varios países de América Latina.