Concepto de peripecia

El origen de la palabra peripecia lo hallamos en la lengua griega, concretamente, en el vocablo “peripétia” integrado por el prefijo de cercanía, “peri”, por el verbo “piptein” que puede traducirse como “caer”, a lo que se le añade, el sufijo de cualidad “ia”.

Peripecia es aventura, cambio, imprevisibilidad. Es aquello que nos saca de lo que teníamos planeado para volverlo azaroso y contingente, obligándonos a hacer malabares para sortear los obstáculos o improvisar estrategias.

El gran filósofo griego Aristóteles (384 a. C-322 a. C) en su “Arte poética”, nos explica que tanto la épica, como la tragedia, la comedia, la ditirámbica (composición lírica entusiasta) y la música instrumental, son diferentes tipos de imitaciones o “nimesis” de la realidad. Convertir en la narrativa, los sucesos en su contrario, en su opuesto, por el acaecimiento de hechos que no se han tenido en consideración, es lo que denomina, revolución o peripecia, ya sea ésta, forzada o verosímil. Es más frecuente en los dramas y tragedias que en las comedias.

Por ejemplo, si el personaje, viaja con su amada en un viaje de placer, hacia un destino paradisíaco; y de pronto, la nave que los transporta es atacada por piratas, y sufren todo tipo de mortificaciones, que jamás habrían podido imaginar, este cambio de destino, es una peripecia.

Estos giros narrativos, desconciertan al lector, y, a la vez, lo atrapan en el argumento, que, de lo contrario, resultaría tedioso.

“La Odisea”, poema épico de Homero, escritor griego del siglo VIII, antes de nuestra era, nos relata con detalle las peripecias que debió hacer el protagonista, llamado Odiseo, en griego o Ulises, en latín, cuando vuelve a su hogar, en la isla de Ítaca, luego de la guerra de Troya, lo que le demanda diez años de intensas y riesgosas aventuras.

Por extensión, cuando tenemos problemas en nuestro día a día, y debemos realizar cambios en nuestros programas rutinarios o ya elaborados, para conseguir el objetivo, decimos que hicimos peripecias, por ejemplo: “Por el corte de calles, tuve que hacer muchas peripecias para llegar a mi trabajo, y aunque lo logré, lo hice con retraso”, "Hice peripecias para preparar la cena con tan pocos ingredientes con los que contaba" o “Me había preparado para ir al cine con Juan, pero de repente sonó el teléfono. Era mi amiga solicitándome ayuda; así que hice peripecias para responder a su pedido y no faltar a la cita”.