Concepto de huraño

Etimología

La palabra huraño, procede de la unión de dos vocablos que nos llegan desde el latín: uno es “foraneus” que indica algo que es externo o extranjero, y “furis” = “hurón”, en el sentido de ladrón. El hurón es un animal destinado a la caza de conejos, porque su cuerpo alargado les permite perseguirlos y hasta entrar en sus madrigueras.
Significado de huraño

Inicialmente tuvo el significa de “extranjero”, para luego asociarse a quien prefiere la soledad o se aparta de las personas, molestándole sus muestras de afecto, como si se sintiera ajeno a la comunidad que integra.

¿Quiénes son huraños?

La calidad de huraño, puede aplicarse no solo a las personas sino también a ciertos animales, que naturalmente deberían ser sociables, por ejemplo: “Mi perro es muy huraño, cuando lo quiero acariciar, me gruñe, prefiere estar solo en un rincón de la casa” o “No consigo que mi gato sea mimoso conmigo, se muestra huraño, tal vez porque hace poco tiempo que vive conmigo y aún no está acostumbrado a mi presencia”.

En el caso de las personas, alguien puede ser huraño por timidez, por falta de confianza en sí mismo, por desconfiar de los demás a partir de malas experiencias pasadas, por soberbia y sentirse que no se necesita de nadie, por tener un carácter retraído, etcétera. Si bien la persona huraña puede resultar antipática a los ojos de los demás, no necesariamente es alguien hostil, pues puede resultar generoso si alguien le pide ayuda. Hay personas que son hurañas solo cuando se encuentran ante desconocidos o en reuniones sociales, siendo cálidos y simpáticos en su círculo íntimo.

Si bien las personas somos seres sociales por obra de la naturaleza, existen diversas circunstancias, que hay que explorar en cada particular, que las vuelve ariscas y extremadamente reservadas. Esto les impedirá crear lazos saludables con otros, con los que necesariamente debe compartir situaciones, salvo que se retire a vivir a un lugar aislado. En la familia, el estudio y el trabajo, tenemos que estar en contacto con nuestros semejantes, y ser huraño puede ser un obstáculo para crear vínculos sanos. La consulta a un Psicólogo puede resultar provechosa para cambiar esa manera de ser, descubriendo el origen de tales actitudes y sentimientos, si ser huraño le trae a esa persona, consecuencias negativas en su vida cotidiana.

Ejemplos de personas hurañas

“Mi primo es muy huraño, cuando lo invito a salir me pone excusas, pues prefiere quedarse solo en su casa, con su música y sus libros”, “Estoy tratando de ser menos huraño, aunque sufro cada vez que tengo que asistir a eventos sociales” o “Si no cambias tu actitud, tu manera huraña de tratar a la gente te volverá amargado y triste”.

La antítesis del huraño

Lo opuesto al huraño es la persona extrovertida y simpática, que gusta estar rodeada de gente, ser centro de atención, conversar, hacer bromas, es cariñoso, y tiene muchos amigos y conocidos.