Concepto de regocijo

La palabra regocijo se conformó con los siguientes términos tomados de la lengua latina: el prefijo de intensidad “re” y el sustantivo abstracto “gaudium”, en el sentido de gozo o de placer, por lo cual, literalmente, el regocijo es un intenso gozo, un estado de satisfacción y plenitud, que se expresa en risas, placer y bienestar, y causa efectos positivos, no solo a nivel psíquico, sino también físico.

Los motivos por los cuales alguien pueda sentir regocijo, son variados, pues son altamente subjetivos, ya que no a todos los regocijan las mismas cosas.

En algunos casos, compartimos estas causas con los otros integrantes del mundo animal, especialmente los de especies superiores, si se trata de la satisfacción de necesidades básicas, como saciar el hambre, la sed, el sueño o el apareamiento. Por ejemplo: “Luego de tres días perdido en bosque sentí un inmenso regocijo cuando me sirvieron un plato de comida y pude dormir en una cama cómoda”. También podemos sentir regocijo con la compañía de un ser querido, lo que sienten también otros animales, como los perros: “Mi perro y yo nos regocijamos al reencontrarnos luego de mis vacaciones, yo lo abracé, y él no paraba de saltar y mover su colita”.

Sin embargo, el hombre, gracias a su raciocinio `puede sentir regocijo ante la conquista de placeres espirituales, por ejemplo: “Siento gran regocijo por haber obtenido mi diploma de médico, luego de tantos años de intenso estudio”, “Me invade el regocijo cuando me encuentro orando y en paz con mi Señor”, “El regocijo se apodera de mí cuando veo mi obra artística concluida, y me doy cuenta que allí afloraron mis más profundos sentimientos” o “Miro a mi hijo y me regocijo de que se haya convertido en una persona virtuosa”. También nos regocija, algo que resulta divertido y gracioso, por ejemplo: “Fue un gran regocijo asistir al debut de la obra de teatro donde los actores con su magistral interpretación, y un brillante libreto, me hicieron reír muchísimo”.

Sin embargo, el regocijo, no siempre se asocia a la obtención de fines loables y causas nobles, pues se puede sentir regocijo, luego de haber cometido eficazmente un delito, ejecutado una venganza; o, en casos extremos, un asesino perverso y sádico, puede sentir regocijo al matar a su víctima. Ejemplos: “La banda de delincuentes, con gran regocijo, se repartió el cuantioso botín”, “Logré vengarme de mi antipático vecino, pinchándole los neumáticos de su automóvil, y me regocijé al ver su cara de disgusto” o “El perverso asesino serial, sentía regocijo al terminar con la vida de sus inocentes víctimas”.