Concepto de samaritano

La palabra samaritano, procede del arameo, “šamrāytā”, de donde pasó al griego como “samarítēs”, y, luego al latín, como “samaritānus”, referido a los naturales de una región de Palestina, llamada Samaria.

Los samaritanos son descendientes de las doce tribus de Israel, nacidos de la escisión producida en el año 926 antes de la era cristiana, de los hebreos, en dos reinos, uno al norte, con capital en Siquem, que se conoció como Reino de Israel, y otro, al Sur, llamado reino de Judá, cuya capital, primero emplazada en Jerusalén, fue posteriormente, trasladada a Samaria. Cuando invadieron los asirios, sus líderes marcharon al exilio, y el pueblo se mezcló con extranjeros, surgiendo tradiciones judías mucho menos ortodoxas, pues se había hecho una fusión entre la religión judía y la de los idólatras foráneos.

Para los samaritanos, su profeta es solo, Moisés, y su único libro sagrado es la Torá, sin reconocer el Talmud (que son las discusiones rabínicas sobre la aplicación de las leyes, tradiciones y costumbres).

Cuando los judíos regresaron del cautiverio, rechazaron a los samaritanos, a quienes no consideraron como verdaderos judíos, y entonces los samaritanos decidieron tener su propio templo en el monte Gerazim. En Samaria, encontraban refugio, los perseguidos por la justicia, en Judea, tanto por haber realizado crímenes humanos como religiosos.

La rivalidad entre judíos y samaritanos era fuerte, pero Jesús, no despreció a los samaritanos, sino todo lo contrario, tal como puede leerse en varios pasajes del Nuevo Testamento, como cuando una samaritana le da agua a Jesús, y la mujer se transforma en una ferviente seguidora de su prédica.

En la “Parábola del Buen Samaritano”, que encontramos en el Evangelio de San Lucas, Jesús alaba las acciones de un samaritano, considerado despreciable por los judíos, que socorre a un viajero herido tras un asalto, mientras un sacerdote y un levita, habían pasado por allí y no lo habían ayudado, para demostrar que es más importante la practica del espíritu de la ley divina, realizando actos caritativos y misericordiosos, que el apego objetivo a su letra. Con esto, le quiso ejemplificar a un doctor de la ley, quien era el prójimo, a quien se debía amar, demostrando que el prójimo del herido, había sido el buen samaritano.

Actualmente, hay pocos samaritanos, que habitan la zona de su icónico monte Gerazim. Según censo de 2019, solo son 820, donde hablan el árabe, y supletoriamente el hebreo moderno. Hay también algunos en Jolón, que hablan mayormente hebreo.

En base a esa noble acción del samaritano de la parábola, se le dice samaritano a todo aquel que actúa de modo altruista, ayudando a los demás, de modo desinteresado, por ejemplo: “Estaba caminando hacia mi trabajo y me sentí mareado; estaba a punto de caer, cuando un samaritano me socorrió, me acompañó de nuevo hasta mi casa y se quedó conmigo hasta que me sentí mejor” o “Mi hijo tiene vocación de samaritano, ayuda en todo tipo de causas nobles”.