Concepto de Tetrarquía

Una Tetrarquía es un gobierno, donde el poder se divide entre cuatro órganos, que detentan el poder, así como una Diarquía es un gobierno de dos, o un Triunvirato, uno de tres.

La Tetrarquía fue la forma de gobierno que estableció el emperador Diocleciano, en el año 284, luego de la crisis del siglo III, donde la sucesión al trono imperial de Roma sufrió un gran descontrol, tras la muerte del emperador Alejandro Severo en el año 236, pues cada ejército, aclamaba al jefe de sus tropas como emperador, y también los destituía, coexistiendo varios emperadores, al mismo tiempo.

Diocleciano, imaginó una solución para poner fin a esta discrecionalidad en la elección de emperadores, para asegurar que quienes llegaran al poder sean personas dignas y meritorias. Dividió al imperio en el de Oriente y Occidente, poniendo un Augusto al mando de cada uno de ellos. Diocleciano se reservó la parte oriental, con capital en Nicomedia, y a Maximiano le dejó el sector occidental, cuya capital estableció en Milán. Pero hasta acá solo tendríamos una Diarquía. Lo curioso, fue que cada Augusto, designó, luego, en el 293, un César, a quienes se les dio territorios bajo su mando, para que fueran los que asumieran como Augustos, cuando estos murieran, o cuando renunciaran, lo que debía hacerse tras gobernar 20 años. Una vez que los Césares pasaran a ser Augustos, iban a designar a sus propios Césares, quienes gobernarían sus territorios y asumirían como Augustos a su debido tiempo. Para asegurar el trato, los Césares tomaban a las hijas de los Augustos como esposas. Galerio, fue designado César en Oriente, y Constancio Cloro, de Occidente.

Lejos de ser esta división de poderes un límite al poder imperial, el gobierno de esta etapa fue absoluto, siendo Diocleciano un amo y señor de sus dominios.

En el año 305, Diocleciano cumplió su palabra y renunció a su cargo como Augusto, y otro tanto hizo Maximiano. Los Césares, Galerio y Constancio Claro, tal como se había prefijado, pasaron a ser Augustos, siendo elegidos como Césares, Maximino Daya y Severo, respectivamente.

Esta segunda Tetrarquía no iba a tener el éxito de la primera, pues dos excluidos de la Tetrarquía que se consideraban con derecho a integrarla hicieron sus reclamos: Majencio y Constantino. El primero era hijo de Maximiano y el segundo, de Constancio Cloro. Sus rivalidades y luchas, terminaron con la Tetrarquía, y llevaron paulatinamente a reunificar el poder romano en la figura de Constantino.