Concepto de ultranza

La palabra ultranza, usada siempre como expresión, precedida de la preposición “a”, se conformó con las siguientes raíces tomadas de la lengua latina: “ultra” que indica lo que sobrepasa todo límite o que está “más allá” y el sufijo de agente “nt”.

Implica tener ideas y/o tomar decisiones sin tener límites ni condicionamientos. Poseer tal convencimiento de lo que se cree, se dice o se hace, que se es capaz de luchar contra todo y todos, sin ceder ni hacer concesiones. Los pensamientos que se tienen, y las actitudes que se toman, a ultranza, son firmes y dogmáticos, no claudican, aun cuando exista riesgo en ello.

Ejemplos: “Gandhi fue un pacifista a ultranza, que no derramó una gota de sangre para liberar a su país”, “San Martín fue un patriota que desafió, a ultranza, cualquier adversidad, con tal de lograr la libertad americana”, “Marx combatió, a ultranza, el sistema capitalista”, “Muchos mártires, lo han sido, por defender a ultranza sus ideas”, “El cantautor y pacifista a ultranza, Facundo Cabral fue injusta y cruelmente asesinado” y o “En la Revolución Francesa, se produjo una reacción, a ultranza, contra el despotismo de los reyes”.

En la explotación de los recursos

Los recursos pueden ser explotado de modo incontrolado, sin límites, y produciendo devastadores resultados, que los aniquilan y comprometen la vida de las futuras generaciones, primando la ganancia y el fin de lucro; o puede aplicarse la teoría del conservacionismo a ultranza, donde lo que resulta prioritario es la protección del medio natural y sus recursos, deteniendo, si es preciso, el desarrollo y progreso económico. Frente a estas posturas irreconciliables y extremas, surge la del desarrollo sustentable o sostenible que propugna una explotación moderada preservando el medio.

Conclusión

La defensa a ultranza de ideas, posturas y convicciones, es loable, en la medida en que se defiendan valores fundamentales, como lo son la vida, la paz, la libertad, la igualdad, etcétera; pero tener una postura rígida frente a todo, y defender a ultranza nuestro modo de ser y actuar, sin escuchar opiniones contrarias, puede volvernos soberbios y perdurar en errores, que no hubiéramos cometido si fuéramos menos dogmáticos, por ejemplo: “Defendí a ultranza, toda la vida, mi postura conservadora frente a las nuevas identidades de género, y ahora, casi al fin de mi vida, comprendo mi error, cuando convertí por ello, a mi propia hija, en un ser infeliz” o “Apoyé como argentino, la Guerra de Malvinas, fundándome en mi patriotismo a ultranza, y no me di cuenta, ni quise escuchar, que era una artimaña de la dictadura, para conservar el poder”.