Concepto de agente

La palabra agente, procede del latín “agentis”, a su vez, participio del verbo “agere”, que se traduce como “hacer”. Es por ello, que se denomina agente a todo aquel (objeto natural o persona) que realiza una acción o tiene aptitud para realizarla, produciendo determinadas consecuencias; pudiendo realizar la actividad por su propia cuenta, o aplicarse, además, a la persona que lo hace, porque otra le otorgó poder para ejecutarla.

Puede aplicarse en término en varios contextos:

En Gramática, el sujeto agente, es el que realiza la acción expresada por el verbo. Puede tratarse de una cosa, un animal o una persona, por ejemplo, si decimos: “El sol calienta la tarde veraniega” o “La niña luce un vestido bonito”, el sol y la niña, son los agentes.

En las actividades comerciales, administrativas y empresariales, un agente, es aquel que gestiona una acción, vinculada con esa actividad, para concretarla, así tenemos por ejemplo, los agentes de negocios, que se encargan de ofrecer los servicios (de viajes, de hotelería, de Internet, etcétera) y productos (cualquier tipo de mercadería) contactar a los clientes y cerrar las operaciones; o los agentes de bolsa, encargados de esas tareas en el ámbito del mercado accionario; o, en las compañías aseguradoras, cumplen esa misión los llamados agentes de seguro. Los tradicionales agentes económicos, son las familias, las empresas y el Estado.

Ejemplos: “Voy a contactarme con mi agente de seguros, para saber si se me reconoce el riesgo de granizo en mi póliza automotor” o “Mi agente de viajes, me consiguió pasajes muy baratos para ir a Europa”.

En las fuerzas de seguridad, por ejemplo, en la policía, son agentes, cada uno de sus integrantes, que pueden ir adquiriendo, a lo largo de su desempeño profesional, diversas jerarquías. Los encargados de controlar la circulación vehicular, se denominan agentes de tránsito. Quienes llevan a cabo misiones encubiertas, para informar al Estado sobre ciertos hechos que pueden comprometer su seguridad, se denominan agentes secretos, lo que es muy común en épocas de guerra. En la ficción, el personaje de James Bond, creado en 1957, por el novelista británico, Iam Fleming, que era, además, oficial de inteligencia de su país, tenía un número que le fuera adjudicado como agente secreto, que era el 00. Esto le permitía un actuar discrecional, que incluía el asesinato de enemigos. A ese número 00, se le adicionó el 7, por ser el séptimo agente en recibir esa licencia, siendo conocido como Agente 007.

Todo aquello (objeto o sujeto) que provoca un efecto, es denominado agente causal, por ejemplo: “Los niños son agentes de felicidad en el hogar”, “El sol es agente de energía” o “Los desechos fabriles son agentes de contaminación de las aguas”.

También hablamos de agentes epidemiológicos, que son aquellos seres, animados o inanimados, que se encuentran en el medio ambiente, que pueden causar enfermedades, pudiendo tratarse de químicos, factores físicos, bacterias, virus, hongos o parásitos. Por ejemplo, el agente causal del mal de Chagas es el protozoo flagelado, Trypanosoma cruzi.

En el cine, “El agente de C.I.P.O.L” es el título con que se conoce en Hispanoamérica, a la película británica “The Man from U.N.C.L.E.” que se estrenó en el año 2015, dirigida por Guy Ritchie.