Concepto de asomar

El origen etimológico del vocablo asomar, que es un verbo regular, pronominal, y de primera conjugación, lo hallamos en la unión de los siguientes términos latinos: el prefijo de aproximación “ad” y “summum” indicando lo que está situado a la mayor altura, lo más elevado. En sus orígenes, se decía que algo asomaba, cuando se lo veía aparecer en un lugar muy alto, con lo cual era difícil visualizarlo en su totalidad. De ahí que comenzó a aplicarse, a lo que empieza a verse, se acerca o se muestra, solo en forma parcial, quedando escondido parte de su físico, apariencia o estructura, detrás de otra cosa. Puede aplicarse a cosas materiales, pero también a las intangibles.

Ejemplo de uso: “Se asomó a la puerta, y vio pasar a tres individuos sospechosos, así que alertó a la policía”, “Se están asomando unas nubes en el cielo, y el cielo ya no está tan claro”, “Se asoma un período de calma, tras tanta crisis económica y política mundial”, “Con este frío, no me asomo ni a la ventana”, “El amor está asomando a mi vida, y bendigo cada día por haber encontrado la pareja de mis sueños”, "Es peligroso asomar la cabeza cuando se está a bordo de un vehículo", “Mi hijo es muy tímido, se asoma, al living, y si ve que hay visitas, se encierra en su habitación”, “Una figura se asomó en el cuarto y la mujer dio un grito de terror”, “Se asoman tiempos difíciles para mi familia”, “Se está asomando mi perro a mi habitación, porque viene a despertarme para que lo saque a pasear”.

En la Marcha de San Lorenzo, compuesta su música en el año 1901, por Cayetano Silva, músico uruguayo, y la letra, en 1907, por el argentino y mendocino, Carlos Benielli, de carácter militar, escrita para recordar el heroísmo del sargento Juan Bautista Cabral, en la épica batalla de San Lorenzo, entre la tropas criollas al mando del general José de San Martín y las fuerzas españolas, el 3 de febrero de 1813, se canta, en el inicio de la primera estrofa, “Febo asoma”, explicando los acontecimientos, desde la salida del sol.

En la Biblia, encontramos en Jeremías 6:1 una advertencia a los hijos de Benjamín, para que huyan, porque se acerca el mal y una enorme destrucción desde el norte.

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