Concepto de atemperar

El verbo atemperar, del latín “attemperare” está integrado por los siguientes términos latinos: el prefijo “ad” que indica “hacia”, el sustantivo “tempus” que significa “tiempo” y la terminación verbal “ar” de primera conjugación”.

Atemperar es tornar algo más templado o más moderado, puede tratarse de la temperatura: “He atemperado este cuarto con el aire acondicionado para que no resulte tan frío en el invierno” o del carácter: “Atempera tu mal genio ya que de lo contrario tendrás muchas dificultades para relacionarte socialmente”. Hay personas que poseen un temperamento por naturaleza irascible y conviene ir atemperándolo o moderándolo.

Los climas de tensión social suelen necesitar que se atemperen o mitiguen para que retorne la armonía y no reine la violencia y el descontrol: “Tuvo que intervenir el sacerdote para atemperar la discusión entre los fieles, diciéndoles que a los ojos de Dios no estaba bien que mantuvieran esas posiciones tan extremas, pues de lo contrario la situación terminaría en escándalo”.

Ciertas acciones necesitan ser atemperadas o moderadas para que no produzcan un efecto indebido o indeseable: “El presidente debió atemperar la suba de impuestos pues el descontento de la población amenazaba la paz de su gobierno” o “Se atemperaron las medidas de seguridad cuando el índice de delincuencia bajó, para que la gente pudiera vivir con menos tensión y mayor libertad”.

Puede emplearse en el sentido de acomodarse alguien a una nueva situación: “Me atemperé a vivir con las nuevas condiciones económicas que ofrece el país en este momento de crisis”.

En Gastronomía suele usarse este verbo para designar por ejemplo, el atemperado del chocolate usado en baños o coberturas, como el caso de tortas bañadas en chocolate. Consiste en llevarlo a su temperatura justa que permite controlar a la manteca de cacao en su proceso de recristalización, para lograr que sus cristales se emparejen y quede una cobertura brillante y con la consistencia adecuada.