Concepto de coadjutor

La palabra coadjutor procede en su etimología del latín “coadiūtoris” y se integra por el prefijo de globalidad, “co”, la preposición “ad” en el sentido de “hacia”, el verbo “iutare”, que alude a la acción de ayudar en forma asidua, y el prefijo de agente “tor”.

Se le dice coadjutor al ayudante de otra persona, que lo acompaña en la ejecución de sus tareas de modo habitual. Si bien podría usarse el término para aplicarlo a cualquier colaborador que se desempeñe en el ámbito público o privado, su empleo preferente es en el ámbito del catolicismo, para referirse a aquel eclesiástico, que colabora en los servicios religiosos, con el obispo o el arzobispo de una diócesis.

El nombramiento como obispo coadjutor es competencia de la Santa Sede, y se diferencia del obispo auxiliar, en que, si quedara vacante el cargo de obispo tiene el derecho a acceder a él, de modo automático. En el ejercicio de sus funciones, colabora con el obispo, como vicario general; y lo sustituye en caso de necesidad.

El nombramiento puede ser una decisión propia del Papa, o hacerse frente a la petición del obispo; generalmente cuando éste necesite un colaborar a causa de una enfermedad o de edad avanzada. El canciller de la curia, labra un acta de toma de posesión del obispo coadjutor, una vez que éste le presenta al obispo diocesano y a sus consultores, la carta apostólica, o sea el nombramiento oficial que ha recibido del Papa.

En mayo 2021, el papa Francisco le ha otorgado, en una situación sin precedentes, a Antonio Gómez Cantero, obispo coadjutor de Almería el pleno ejercicio de las funciones de la diócesis, quedando el obispo titular, Adolfo González Montes, sin funciones hasta que se sustancie su proceso de relevo, quedando mientras tanto, como obispo emérito.

La orden religiosa La Compañía de Jesús que posee carácter apostólico y sacerdotal, se integra por clérigos regulares pero también por legos o coadjutores, que son religiosos no ordenados. Han sido muy importantes en la historia de la orden, y hasta algunos fueron declarados santos, como Alonso Rodríguez (1531-1617) que por su escasa instrucción y tener ya 39 años no pudo integrar la orden como jesuita, y Francisco de Gárate Aranguren (1857-1929) que fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 6 de octubre de 1985. Hoy la orden tiene muy pocos coadjutores, al igual que disminuye el número de religiosos ordenados.

Buscar otro concepto