Concepto de corroborar

Corroborar es un verbo que procede del latín “corroborare”. Este vocablo se integra por el prefijo de totalidad o unión “con”, y por el verbo “robur” que es el roble, árbol robusto, de tronco muy grueso y amplia copa. A esto se le agrega el sufijo “are” de terminación verbal. Por eso corroborar es la acción de otorgar a algo mucha fuerza en el sentido probatorio, para lo cual se buscan datos o hechos que reafirmen teorías o ideas.

Para corroborar, debe existir primero un asunto o tema del que algo se ha afirmado, y a él se le han agregado otros argumentos o evidencias, que le dan mayor validez o seguridad, llegando a la certeza o aproximándose a ella.
Ejemplos: “Las pruebas corroboraron la hipótesis del fiscal, que había afirmado que el asesino era el vecino de la víctima y había actuado en complicidad con su primo”, “Volví a mi casa para corroborar que haya dejado la puerta cerrada, porque a mitad de camino tuve dudas al respecto”, “Hoy corroboré que a mi hijo le gusta mucho leer. Le regalé un libro y hace tres horas que está leyendo”, “Debes corroborar tu sospecha antes de hacer la denuncia ya que no puedes acusar a alguien falsamente y quedar impune” o “Voy a corroborar mis apuntes de clase con el libro, para ver si está todo bien”.

En Internet, por ejemplo, circula mucha información de fuentes dudosas, que requieren ser corroboradas para que puedan ser tomadas como válidas; de lo contrario podría caerse fácilmente en errores, algunos de consecuencias serias: “No corroboré los datos que extraje de Internet con otros sitios de autores reconocidos ni con libros de textos, y por eso reprobé el examen”.

Un caso que podríamos mencionar y que resulta un hito histórico y científico, es la teoría heliocéntrica expuesta por Nicolás Copérnico (1473-1543). En 1507 Copérnico sostuvo que la Tierra giraba en derredor al Sol, cuando hasta ese momento se creía lo contrario, pero no publicó sus ideas en un momento donde aún el oscurantismo medieval tenía influencia, en los albores del Renacimiento. Galileo Galilei (1564-1642) ayudado por el telescopio pudo corroborar que el Sol es el centro del universo, aunque con algunas correcciones a la teoría copernicana.