Concepto de difícil

La palabra difícil es un adjetivo, cuya etimología nos remonta al latín “difficilis”, que se integra con el prefijo de separación “dis”, la raíz del verbo “facere”, en el sentido de “hacer” y el sufijo de posibilidad “ilis”.
Algo difícil es aquello que cuesta trabajo realizar, que presenta escollos, complicaciones o problemas para concretarse, que exige esfuerzos físicos yo intelectuales no habituales. Es lo opuesto a lo fácil.

Lo difícil puede ser algo objetivo, que a todos les cuesta hacer, como, por ejemplo, escalar el Aconcagua o hacer mentalmente cálculos complejos; o puede ser relativo a ciertos individuos, por ejemplo: “Me resulta difícil aprender a manejar la nueva tecnología porque soy de otra generación, pero a mi hijo le parece muy fácil”, “A mi prima le resulta fácil practicar deportes, pero a mí se me hace difícil pues tengo problemas en una pierna” o “Mi perro quisiera trepar como mi gato, pero para él es mucho más difícil”.

A algunos, lo difícil los paraliza; y a otros los invita a desafiar las dificultades, y los estimula a esforzarse más, para lograr el objetivo.

Tomar una decisión es difícil cuando hay muchas alternativas igualmente válidas, y hay que dejar algunas de lado; o cuando lo que se elige causa daño a uno mismo o a terceros: "Es difícil elegir qué carrera estudiar, pues me gustan muchas", "Tomé la difícil decisión de abandonar a mi novia para perseguir mis sueños en el extranjero" o "Fue difícil decirle a mi madre que decidí hacerme responsable del crimen que cometí y que estaría preso muchos años".

Se dice de alguien que tiene un carácter difícil cuando es rebelde, intolerante, impulsivo, y, por ende, sus relaciones sociales resultan ser tensas o complicadas, requiriéndose mucha paciencia para tolerarlo. Ejemplos: “Mi hijo es pequeño pero su carácter difícil motiva que me citen semanalmente del colegio al que concurre” o “No te cases con ese hombre, su carácter difícil hará la relación muy compleja”.

Existe una obra de teatro, titulada “Una Viuda Difícil” de Conrado Nalé Roxlo, que fue llevada al cine en 1957. Fue dirigida por Fernando Ayala, y protagonizada por Alba Arnova, Alfredo Alcón. Trata de una mujer, dueña de una platería y viuda, que desprecia a todos sus pretendientes pues no son serios, y decide casarse con un condenado a muerte, Mariano, acusado de siete asesinatos, a quien el hecho de casarse le salva la vida. Luego de un tiempo nace entre ellos el amor. Sin embargo, él no era un asesino, y tras enojarse por el engaño, la pareja se separa por un tiempo, pero luego vuelven a convivir felices.