Concepto de decepción

La palabra decepción es un sustantivo abstracto que procede en su etimología del latín “deceptionis”, vocablo formado por el verbo “decipere”, a su vez integrado por el prefijo “de” que da la idea de descenso o caída, y por “capere” que puede traducirse como capturar, pues se aplicaba a los animales, que se cazaban mediante trampas.

La decepción, si nos atenemos al origen del término, es el sentimiento o estado de ánimo de tristeza y falta de fe, provocado por un engaño, una expectativa no realizada o una falsa ilusión.

Para que exista decepción se requiere que exista un estado previo de confianza, expectativa satisfactoria, de creencia positiva, que luego se pierde por razones objetivas o subjetivas; y allí ante el descubrimiento de la nueva realidad, se siente el desengaño y la frustración. A veces, a esto se le añade el sentimiento de enojo, el rencor y el deseo de venganza, cuando es un ser humano el que nos provocó ese estado.

Ejemplos: “Elegí la profesión de abogado pues quería colaborar para lograr una sociedad más justa, pero el funcionamiento de los juzgados y su burocracia, me causó gran decepción”, “La vida me decepcionó pues yo tenía muchas metas, y el accidente que me dejó inválido me las frustró”, “Leí un libro que me recomendaron con muchas expectativas, pero el final de decepcionó, esperaba algo más profundo”, “Mi hermano me decepcionó, pues yo creía que era un hombre de bien, y sus delitos lo llevaron a la cárcel” o “Yo confié en socio y me decepcionó, quedándose con todas las ganancias de nuestra empresa, mintiéndome en los balances”.

Las decepciones de amor, son muy frecuentes, especialmente porque en la etapa del enamoramiento se ven solo las cosas positivas de la pareja. Concluido este período, cuando emerge el ser humano real, con sus virtudes, pero también con sus defectos, puede sufrirse una decepción, que puede acabar con la relación o convertirse en un amor real, con aceptación del otro tal como es. En la etapa de la estabilidad amorosa, también pueden surgir decepciones, si existen engaños, traiciones, actitudes violentas o groseras, etcétera, si antes no las había o se las desconocía.

Ante la decepción es importante tratar de reflexionar sobre lo que sucedió, y volver a confiar. Si algo no salió como queríamos, comprender que muchas veces hay circunstancias que escapan a nuestra voluntad; y que podrá intentarse otra vez, sin que necesariamente nos frutremos; y si fue una persona quien nos causó la decepción, no generalizar, y tratar de ver en cada ser humano, alguien diferente, algunos confiables y otros no tanto.