Concepto de exacerbar

Exacerbar es un verbo de primera conjugación que se originó en el vocablo latino “exacerbare”. Está integrado por los siguientes términos: el prefijo “ex” que implica un movimiento hacia el exterior, con el propósito de sacar algo o expulsarlo, y el adjetivo “acerbus”, que puede traducirse como “agrio”.

Acepciones del término

Por un lado, exacerbar alude a la acción de causar enfado, furia, disgusto o irritación, siendo lo opuesto a la serenidad y a la prudencia, por ejemplo: “Mi estado anímico se exacerbó cuando me dijeron que las causas del derrumbe fueron por un mal cálculo del arquitecto, y estallé en furia contra él”, “Se exacerbó mi mal carácter cuando el automovilista me insultó, y no pude contener mi ira” o “No debes exacerbar a tus padres con tus malos procederes, ya que puedes causarles mucho dolor y también enojarlos lo suficiente como para que te pongan límites muy estrictos”.

Exacerbarse es una condición propia de cada individuo, ya que algunos son más propensos a hacerlo que otros, que toman una actitud más controlada sobre sus emociones. Los que se exacerban con facilidad son los que poseen un temperamento sanguíneo, que son aquellos que resultan muy extrovertidos y simpáticos pero que también suelen enojarse fácilmente y demostrarlo, aunque esta tendencia puede ser controlada con voluntad y esfuerzo.

Por otro lado, se aplica a todo aquello que agrava o intensifica un hecho, que puede ser un conflicto, una enfermedad, una crisis, una catástrofe, etcétera. Ejemplos: “La falta de acuerdo por la división territorial, entre los países limítrofes, se exacerbó cuando el canciller de uno de ellos, ironizó sobre los antecedentes del conflicto”, “La manifestación se exacerbó cuando la policía quiso reprimirla”, “Los síntomas de la enfermedad de mi amigo se exacerbaron cuando dejó de tomar la medicación y ahora se siente muy dolorido”, “La crisis económica del país se exacerbó cuando se restringieron las exportaciones” o “Los efectos del terremoto se exacerbaron cuando se produjo un nuevo temblor”.

En este último sentido, los sentimientos exacerbados conducen a emociones violentas, de consecuencias impredecibles, y a pensamientos dogmáticos y faltos de empatía, como puede ocurrir con los nacionalismos exacerbados, ya que, si bien sentir amor por nuestras costumbres y nuestro suelo es loable como expresión de patriotismo, la exacerbación del mismo puede conducir a etnocentrismos, discriminación y hasta crímenes, como ocurrió con el fascismo o el nazismo.