Concepto de adoctrinamiento

El adoctrinamiento es la acción y efecto de adoctrinar, verbo regular de primera conjugación, que designa el hecho de imponer un saber, considerando que éste es verdadero, sin opción a duda.

Quien realiza el adoctrinamiento se siente poseedor de la verdad, o, en otros casos, sabe que es mentira lo que transmite, pero le resulta conveniente que el otro o los otros le crean; y el receptor del mensaje debe limitarse a interiorizarlo y asumirlo como indiscutible, aunque dude interiormente de ello.

En el adoctrinamiento no se tiene en cuenta otras ideas u opiniones, no hay discusiones, y si existe desacuerdo, se reprime, a través del temor, en forma verbal o por la fuerza. Quien adoctrina no educa, no cultiva las mentes, sino que las oscurece y anula.

Es utilizado en diversos ámbitos para imponer dogmas, ya sean religiosos, políticos, económicos, etcétera, y su uso se remonta a los albores de la historia humana, ya que es importante conseguir la adopción de pensamientos uniformes y de conformidad hacia un cierto orden.

En la antigua Atenas, donde floreció la Filosofía especialmente durante de la democracia del siglo de Pericles, que dejó de lado los mitos para buscar explicaciones a través de la razón, los filósofos presocráticos creían que cada uno tenía su verdad, y que no debía adoctrinarse, sino defenderse los puntos de vista individuales, tratando de persuadir y convencer, pero sin anular la réplica. El más grande y único serio de los sofistas, Sócrates, intentaba sacar del interior de cada ser, su verdad, su propia explicación de los fenómenos, a través de preguntas, ironizando o refutando a sus alumnos. Todo esto le es ajeno al concepto de adoctrinamiento. Sin embargo, Sócrates fue acusado por el gobierno ateniense de no respetar a los dioses y de corromper a los jóvenes, ya que no les era funcional que la gente pensara, sino mucho más provechoso, tener una masa que aceptara dogmáticamente el pensamiento de la ciudad-estado.

El filósofo Karl Popper (1902-1994) austriaco nacionalizado en Gran Bretaña, sostuvo que Platón, discípulo de Sócrates, no siguió el método de su maestro, sino que se dedicó a adoctrinar, a imponer sus pensamientos como ciertos e indubitables, queriendo establecer un gobierno de filósofos (la sofocracia) donde esta elite gobernaría con justicia y sin errores, pues eran capaces de llegar a la verdad a través de su mente privilegiada, que les permitía arribar al perfecto “mundo de las ideas”.

En la modernidad, Kant, se opuso a los adoctrinamientos en materia educativa, considerando que adoctrinar es lo opuesto a educar.

Sin embargo, los adoctrinamientos nunca terminaron. Los nacionalismos y totalitarismos son claros ejemplos de ello, y las distintas religiones aparecen como verdades reveladas.