Concepto de exagerado

Exagerado es el participio del verbo exagerar, designando tanto su acción como su efecto. El verbo exagerar llegó al español desde el latín “exaggerare”, integrado por el prefijo “ex” que hace referencia a que algo procede de afuera, y el verbo “aggerare” en el sentido de “acumular”, “colmar” o “amontonar”.

Lo exagerado es un argumento que sobredimensiona una situación o hecho o puede ser un ser vivo o cosa, acontecimiento, pensamiento o acción que tiene un tamaño o una capacidad, mucho más grande que lo que es habitual.

En ocasiones, la calificación puede resultar subjetiva, pues lo que es exagerado para algunos puede ser normal para otros.

Ejemplos: “Me pareció exagerado que guarde reposo durante un mes por un simple resfrío”, “Los relatos de Juan sobre sus aventuras en África, me parecen exageradas. No creo que haya corrido los peligros que dice”, “La maestra le dio a mi hijo, una tarea exagerada, ya que es imposible que pueda resolver cinco problemas matemáticos y estudiar la conjugación completa de varios verbos para mañana, teniendo solo 8 años, aunque lo hablé con la madre de un compañero de curso y a su hijo no le costó hacerla”, “Tus ideas sobre cómo resolver tus problemas financieros me parecen exageradas, pues no puedes privar a tu familia de bienes y servicios esenciales”, “Esta talla de ropa es exagerada para el tamaño de mi cuerpo” o “El crecimiento exagerado de las aguas del río, provocaron su desborde y las inundaciones fueron tremendas”.

Lo exagerado importa un exceso, y, por lo tanto, no es algo positivo, pues escapa a los límites de la prudencia. Por ejemplo, si una persona es estudiosa, es un valor, pero, si exagera, y no dedica tiempo a su bienestar físico y emocional, puede resultar contraproducente. Otro caso podría ser el ahorro, que es algo loable, pero cuando se exagera, podría caerse en la avaricia.

En las publicidades, es normal y frecuente que se exageren los beneficios de un producto o servicio, salvo que se trate de aquellos, que puedan ocasionar un daño físico o mental, especialmente si trata de medicamentos, o si el engaño no es evidente. Si una publicidad de jabón, por ejemplo, nos dice que seremos irresistibles con su uso, será indemostrable que no lo hemos conseguido, por citar un ejemplo, de exageración lícita; pero si una medicina promete curar una enfermedad grave y no está aprobada o su uso puede resultar perjudicial para el paciente, de cualquier modo, es una exageración ilícita.