Concepto de excesivo

La palabra excesivo se integra por exceso, del latín “excesus”, vocablo integrado por el prefijo de exclusión “ex”, por el verbo “cedere”, en el sentido de marcharse o retirarse, más el sufijo de relación “ivo”. Excesivo es aquello que sobra, que está de más, que es sobreabundante, con respecto a lo que resulta común, normal, beneficioso, productivo o razonable.

Es un calificativo peyorativo, ya que lo excesivo, es aquello que, por abundar, daña. La evaluación de si algo es excesivo, puede resultar, en ocasiones, subjetiva.

Son sinónimos, entre otros, los siguientes adjetivos: exorbitante, exagerado, descomunal, abusivo, gigantesco y desmedido.

Ejemplos de uso: “Resulta excesivo que tomes medidas de protección de tu salud, que te impidan el contacto social, cuando los riesgos son mínimos”, “Es excesivo el incremento de tarifas, ya que no está de acuerdo con los salarios de los trabajadores”, “La madre le impuso al niño como castigo, no salir a jugar con sus amigos y no ver televisión por cuatro meses, por no hacer su tarea escolar, y algunos calificaron la medida como excesiva”, “La expansión excesiva de la enfermedad originó una pandemia”, “Las ciudades crecieron de modo excesivo, y la actividad rural se resintió” o “Es excesiva tu reacción emocional frente a un insulto, no ameritaba que lo golpees, y, menos, con semejante violencia”.

Las adicciones generan una gran dependencia de ciertas sustancias o cosas, que nos llegan a resultar imprescindibles, y queremos cada vez más, hasta llegar a su consumo excesivo, ya se trate de tabaco, alcohol, drogas, celular, juegos de azar, trabajo, etcétera.

Por citar un caso, el uso excesivo de contacto social a través de redes virtuales, trae el efecto inverso, de quedar cada vez más aislado y solo, alejado del mundo real, y viendo vidas aparentemente perfectas que se publican, muchas veces fantasiosas, pero que generan frustración al compararlas con las propias.

En Derecho: La legítima defensa es un derecho que posee el que es víctima de un delito para repeler la fuerza contra él ejercida; pero el medio empleado para contraatacar debe guardar relación con el usado por el delincuente, para que evite la responsabilidad. Si resulta exagerado, será castigado, por ser una defensa excesiva.

También hay normas que contemplan sanciones excesivas para determinados delitos, con el fin de desalentar a cometerlos, incluyendo la pena de muerte, aplicado por políticas conocidas como de “mano dura”.