Concepto de imprescindible

La palabra imprescindible se formó a partir del prefijo de negación “im” sobre el verbo “praescindere”, de origen latino, que a su vez se compone del prefijo de antelación “prae”, y del verbo “scindere” en el sentido de separar. El sufijo “bilis”, denota que se trata de una posibilidad. Lo imprescindible es lo que no se puede cortar o sacar; por lo tanto, es sinónimo de esencial o necesario.

Ejemplos: “Es imprescindible el oxígeno para que exista la vida”, “Es imprescindible que un niño crezca con amor si queremos convertirlo en un adulto sano psíquicamente”, “Es imprescindible que los ciudadanos respeten las leyes para tener una sociedad ordenada”, “Comer y beber son dos acciones imprescindibles para vivir” o “Es imprescindible que llueva para tener una buena cosecha”. Como vemos hay cosas imprescindibles que se basan en el orden natural, y otras en el cultural o social, aunque en este último caso puede tener connotaciones subjetivas: “Para mi madre resulta imprescindible que yo tenga el cuarto ordenado, aunque yo puedo ser igualmente feliz en mi desorden”, “Mi maestra afirma que para que mis escritos sean elogiables no debo tener faltas de ortografía, imprescindiblemente, y yo opino que igual son muy bellas mis redacciones” o “Para mí no es imprescindible tener un teléfono celular, pero mis amigos no pueden vivir sin él”.

Hay cosas y valores que no eran imprescindibles en épocas pasadas y que ahora sí lo son, producto del desarrollo de la civilización. Por ejemplo, hoy la libertad humana es un derecho imprescindible, pero no lo era en las épocas antiguas donde era aceptada la institución de la esclavitud.
Lo opuesto es lo prescindible, que es aquello que, si no está, no le resta demasiado a la cosa, ser vivo o situación, pues no hace a su esencia o no responde a una necesidad.