Concepto de premura

La palabra premura se originó en el verbo latino “premere”, del cual es su participio, y de donde antes de arribar al español, pasó por el italiano, de donde lo tomó nuestro idioma.

Premura implica rapidez para hacer algo, sin dilaciones, siendo sinónimo de prisa. La premura es fundamental en casos donde esperar puede significar consecuencias graves, por ejemplo: “Si el médico no hubiera actuado con premura, operándolo de urgencia, hoy mi hijo no estaría vivo”, “Los bomberos arribaron con premura al lugar del incendio, y con ello evitaron males mayores”, “Si no te preparas y partes con premura hacia el aeropuerto, perderás tu vuelo” o “Los policías pudieron atrapar al delincuente pues se movieron con premura”.

Sin embargo, en otros casos, la premura puede ser un error, ya que, habiendo tiempo para evaluar estrategias y alternativas, la rapidez puede ser fruto de la irreflexión y el impulso, y tener consecuencias indeseadas: “Mi hijo se deja llevar por sus emociones, y eligió realizar un viaje con sus amigos, que organizaron con premura, sin averiguar que ese sitio era sumamente peligroso, y por ello fueron víctimas de la inseguridad”, “La tarea te la encargó la maestra con tiempo suficiente, pero la hiciste el último día, por lo cual, al hacerla con premura quedó desprolija e incompleta” o “La ansiedad por conseguir trabajo hizo que decidiera con premura aceptar la primera oferta laboral que recibí, desperdiciando la oportunidad de seguir capacitándome y acceder a un empleo de mayor nivel de ingresos y mejor calificación”.

Ingerir los alimentos con premura puede ser muy perjudicial para la salud, ya que para una digestión correcta es imprescindible que se mastiquen bien los bocados antes de ser tragados.

Si todo lo que hacemos, incluso lo que nos gusta, lo efectuamos con premura, no lo apreciaremos adecuadamente. Conducir un vehículo con premura, además de ser peligroso por los riesgos que conlleva, hace que no apreciemos el paisaje. Leer un libro con premura no permite que lo disfrutemos o lo entendamos por completo. Por eso, la premura solo es buena en caso de necesidad, peligro inminente, o cuando el retraso sea riesgoso.