Concepto de preclusión

La palabra preclusión, usada en el ámbito jurídico se originó en el latín “praeclusionis” e indica la imposibilidad para las partes, de retrotraer lo ya decidido en una etapa procesal posterior al haber pasado a la siguiente, pues existe un orden que hace que el proceso avance y así se evitan incongruencias y un costo innecesario (principio de economía procesal). Si se pudiera volver a rever situaciones ya establecidas en etapas anteriores, los procesos serían aún más largos que los actuales, ya demasiado extensos. Por eso cada etapa, una vez concluida, queda cerrada y se avanza hacia la siguiente, a efectos de arribar a la sentencia lo más raudamente posible.

Por lo tanto, los tiempos procesales son muy importantes de cumplir si se quiere evitar la preclusión procesal por ausencia de oportunidad. Si se ha recibido una demanda, por ejemplo, hay un plazo para contestarla, y oponer excepciones, si no, se pierde la oportunidad de hacerlo. También la preclusión puede ocurrir por incompatibilidad, que es cuando se promueven acciones o defensas en forma conjunta pero que no resultan compatibles entre sí. Una última forma de preclusión es por consumición, por haber ya usado el recurso, como el caso de que no puede apelarse una sentencia más de una vez.

En sede legislativa, también rige la preclusión en cuanto a que las comisiones legislativas, tienen un tiempo para presentar un dictamen sobre una iniciativa de ley.

Se diferencia de la caducidad pues en este caso, se pierde el derecho al ejercicio de la acción por haber transcurrido el plazo legal para hacerlo en ese proceso, pero puede iniciar otro para reclamar el derecho. La inactividad en este caso no es una parte del proceso sino en su totalidad, y ese juicio se termina sin llegar a la sentencia; en cambio en la preclusión sigue avanzando.