Concepto de meollo

La palabra meollo procede del latín “medullum”, a su vez procedente de “medulla” referida a la médula espinal, cordón ubicado en el canal vertebral, protegido por la columna vertebral, que conforma junto con el encéfalo, el sistema nervioso central. También se aplica al tejido nervioso contenido en el cráneo. Por extensión y de modo figurado, se aplica a lo esencial de un asunto o de una cosa.

El meollo de un asunto, es su parte central, lo más importante, por ejemplo: “Me has relatado el hecho, pero te has salteado el meollo del asunto, ya que el parricidio ocurrió por la violencia constante a la que el hijo era sometido” o “En este asunto el meollo es descubrir dónde han guardado las joyas robadas” o “Estudia la lección, pero resumida, no te detengas en los detalles sino en el meollo del tema”. En un problema, el meollo es la dificultad que presenta, el punto que hay que esclarecer para resolverlo: “La profesora nos planteó un problema, pero el meollo está en clasificar los datos y excluir los que no son relevantes”.

En la Biblia, se expresa en el Salmo 63: "Como de meollo y de grosura será saciada mi alma...” con el significado de que el alma se llenará de lo sustancial y de la riqueza del espíritu, en la alabanza a Dios.

“El meollo del branding” es un libro escrito en el año 2002 por el escritor y especialista empresarial estadounidense, Thomas Peters, donde declara que el “branding” (la marca) como técnica de marketing es mucho más efectivo que la publicidad, pues crea una identidad empresarial, diferenciada de todas las demás, y que hace referencia a la propia historia y los motivos que llevaron a la creación de la empresa.

“El meollo” es un libro de la escritora uruguaya radicada en Francia, Silvia Larrañaga, publicado en 2008, donde una psicoanalista busca el meollo (la razón fundamental) de la angustia de su paciente, que se manifiesta en estornudos y otros síntomas físicos.