Concepto de opulencia

Si buscamos la etimología de opulencia la hallamos en el latín “opulentia” derivado del adjetivo “opulentus” que puede traducirse como rico o abundante. La diosa romana Opis, o también llamada Ops, tiene ese nombre pues representa y es patrona de la fecundidad o riqueza que la tierra ofrece cuando se practica la agricultura.

La opulencia es un sustantivo abstracto que designa todo tipo de lujos y excesos: “La opulencia de tu manera de vivir contrasta con la humildad de tu familia, que si bien tiene dinero no lo gasta en excentricidades”, “La opulencia de la sala de la mansión me maravilló por sus cortinados fastuosos, sus muebles de estilo y sus cuadros de pintores famosos” o “No necesitas mostrar opulencia en tu modo de vestir para ser socialmente reconocido”.

La opulencia personal es algo muy anhelado en las sociedades consumistas e individualistas surgidas con el despliegue del capitalismo, como si tener mucho en sentido económico y mostrarlo a los demás fuera un signo de poder y superioridad, lo que a la larga termina destruyendo la moral individual y social, dejando al individuo esclavo de sus bienes materiales y privado de valores más profundos: “Tengo un amigo que privilegia gastar su dinero en cosas superfluas y opulentas. Me gustaría que comprendiera que eso no lo hace mejor persona, yo preferiría que fuera más sencillo y no me hiciera sentir que yo no puedo adquirir esas cosas, que en realidad no me hacen falta para ser feliz. Terminará alejándose de todos los que lo queremos por creerse mejor, confundiendo tener con ser” o “La opulencia solo es buena cuando se trata de virtudes”

La opulencia social es algo mucho menos egoísta, y sería muy bueno aunque bastante utópico que todos los individuos tuvieran recursos que les sobren. A los sumo hay grupos que pueden ostentar esta condición mientras otros padecen necesidades y no solo no les sobra sino que sus necesidades básicas no resultan cubiertas.