Concepto de opíparo

El origen etimológico del adjetivo opíparo se encuentra en el latín “opiparus”, término integrado por “opis” que indica abundancia y el verbo “parare” en el sentido de proveer. O sea que opíparo es aquello que deviene en cantidad, aplicándose casi exclusivamente en el ámbito gastronómico. Tiene la misma etimología que opulento que también indica abundancia, pero que califica a diversas cosas y situaciones.

Cuando una comida se compone de varios platos integrados por alimentos cuantitativa y cualitativamente generosos, o sea en una cantidad y calidad que excede lo que se considera normal, se dice que es opípara.

Ejemplos: “En mi humilde hogar nunca supe lo que era disfrutar de una opípara comida, mis padres y yo pasamos hambre muchas veces”, “Hay una grave crisis en el país y los políticos sin ninguna vergüenza se reunieron para discutir temas de interés general, disfrutando de una opípara cena que pagamos todos los contribuyentes” o “En la fiesta los platos eran poco abundantes y muchos se quedaron con las ganas de disfrutar de un opíparo banquete”.

Una comida opípara se opone a la que es sencilla, frugal y modesta. Si bien a veces es grato disfrutar de un menú opíparo, hacerlo de modo cotidiano puede acarrear problemas de salud, como obesidad o colesterol alto. Para la religión cristiana, quien come siempre de modo opíparo puede padecer del pecado de la gula.

Por supuesto que muchas veces que una comida sea calificada como opípara depende de las características culturales, ya que hay sociedades donde se acostumbra servir platos exuberantes como algo normal, y otras donde se come muy poco y cualquier ingrediente extra o no común puede representar una comida opípara.