Concepto de unívoco

La palabra unívoco nos remonta etimológicamente al latín “univocus”, término integrado por “uni” en el sentido de “uno” y por el verbo “vocare” que puede traducirse como “llamar” o “nombrar”. Por eso unívoco en su interpretación literal es aquello que tiene un único sentido o nombre.

Se aplica a lo que no permite otra interpretación, siendo una sola la admisible. Así lo que es unívoco no genera ambigüedades ni contradicciones, es certero, preciso e indudable. Una verdad unívoca es lo que pretenden los dogmáticos que han conseguido. Cada creencia religiosa ambiciona haber llegado a establecer una única verdad (unívoca) sobre la Creación y el destino del universo. Otro ejemplo puede estar referido a la admisión de una verdad única por parte de la comunidad científica.

Unívoco es además aquella cosa que tiene idéntico valor o naturaleza que otra o el nombre que se aplica solo a una cosa o a un grupo, no teniendo otros significados; por ejemplo, animal, que se atribuye a todos los seres vivos sensibles y que tienen alguna forma de desplazamiento. En cambio, otras palabras pueden tener distintos significados, lo que puede llevar a error, por ejemplo, si decimos media, puede tratarse de una prenda de vestir o de un modo de evaluación estadística.

También es unívoco lo que solo puede ser interpretado de una manera: en la religión católica, por ejemplo, la Biblia, solo puede ser interpretada de modo unívoco, tal como lo establece la iglesia; en el protestantismo se admite la libre interpretación del Texto Sagrado.

En Matemática, se trata de asociar a cada elemento de un conjunto dado con solo uno de otro. Por ejemplo, si en un conjunto tenemos como elementos, maestro, médico y patrón, y en el otro, alumno, paciente y obrero, la correspondencia se establecerá entre maestro-alumno, médico-paciente y patrón-obrero, y no de otra manera.