Concepto de batiscafo

La palabra batiscafo está compuesta por los siguientes términos tomados de la lengua griega: “bathus”, en el sentido de “profundo”, y “skaphos”, que se traduce como embarcación.

Fue el físico e inventor suizo, Auguste Piccard (1884-1962) el que inventó el batiscafo, quien presentó su creación en el año 1937, pero recién diez años después se pudo alcanzar las primeras experiencias, con piloto automático, o sea, sin tripulación, llegando a 1080 metros de profundidad, en la zona del archipiélago de Cabo Verde. En el año 1953 se pudo arribar a una profundidad de 3150 m. en la misma zona, con el batiscafo Trieste, con dos tripulantes. Su hijo, Jacques continuó alcanzando profundidades aún mayores, pues el 23 de enero de 1960, en el batiscafo “Trieste” que diseñó su padre, y se construyó en Italia, llegó al lecho del océano en la fosa de las Marianas, a una profundidad de 10.916 metros. Lo acompañó Donald Walsh, Teniente de la Marina de Estados Unidos.

Los batiscafos son embarcaciones sumergibles. El primero, fue el FNRS II, financiado por el gobierno belga. Tenía una cabina de acero, suspendida bajo un depósito de gasolina, aunque también podría usarse otro líquido que sea más ligero que el agua. Para hundirse se empleaba un lastre de bolas de plomo. Para moverse contaba con dos hélices laterales.

En mayo 2020, el batiscafo ruso Vitiaz, no tripulado, y con elementos de inteligencia artificial que le permite sortear obstáculos, llegó a una profundidad de 10.028 metros, en la fosa de las Marianas, grabando imágenes y realizando un análisis cartográfico, por espacio de tres horas.

Los batiscafos, pueden alcanzar grandes profundidades, porque cuentan con propulsión autónoma, dada por motores que poseen una batería eléctrica. Los batiscafos están preparados para resistir grandes presiones. Para emerger se descarta parte del lastre.

La finalidad de su uso es exploratoria de las profundidades marinas para obtener información militar o científica, usando para ello, cámaras. Pueden hallar objetos en las profundidades y rescatarlos, como sucede con los restos de un naufragio.

Si bien los submarinos, también son embarcaciones sumergibles, la diferencia es que no alcanzan profundidades de más de 1.500 metros, lo que sí pueden lograr los batiscafos.

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