Concepto de cincel

Para conocer la etimología del sustantivo masculino, cincel, debemos retrotraernos al latín “scisellum”, derivado del verbo “scindere” en el sentido de escindir, dividir o cortar. Pasó al francés, como “cisel”, antes de llegar al español.

Un cincel es un elemento que se usa para cortar o hacer ranuras. Se trata de una herramienta manual, básica y primitiva, usada por albañiles en construcción, por carpinteros, herreros, orfebres y en las canteras de piedra. Se trata de una barra de acero o hierro (los hombres prehistóricos los elaboraron primero de piedra y luego de cobre) aunque también puede tener forma redonda, cuadrada, hexagonal, triangular, etcétera; cuyo extremo, el destinado a cortar o ranurar, algún material rígido y en frío, es plano o dentado, lográndose el efecto, al golpear la parte contraria de la barra con un martillo o una maza.

Se usa para cortar y dividir el material, hacerle ranuras, darle forma, acanalarlo o extraerle viruta.

La parte donde se golpea se denomina cabeza, que está en el extremo más alejado del contacto con el objeto a cincelar. La parte más cercana al material, es la arista de corte, que es la que traslada el impacto recibido en la cabeza hacia el objetivo. Las zonas laterales del área de corte, se denominan cuñas, que determinan el filo o ángulo de corte, que si es pequeño tendrá el efecto de lograr más penetración y por ende, separación del material; y el mango que une ambos extremos, y de donde se lo sostiene, recibe el nombre de mango o vástago.

Encontramos diferentes tipos de cinceles: los cortafierros, con arista de corte, filosa y delgada, sirven para cortar varillas, láminas y superficies planas, especialmente utilizados en el corte de chapas. El de punta redonda para acanalar, hacer agujeros o surcos; el de punta de diamante para penetrar en rincones. Para aplanar superficies, y diferenciarlas del relieve, se usan los cinceles de punta plana. Los cinceles para madera se llaman escoplos o formones, que son hojas de hierro acerado, que se sostienen con un mango, teniendo en el otro extremo, un bisel.

El pastor evangélico español, José Luis Navajo, escribió el guion de una obra cristiana, que contiene 12 capítulos, llamado “El cincel de Dios”, donde expresa que la obra de Dios fue hecha cincelando a los hombres para que cumplan su plan, y dejando un mensaje de esperanza frente a la adversidad y el dolor.