Concepto de troquel

La palabra troquel posiblemente se originó en el latín “torculum” sustantivo que puede traducirse como “prensa” o del latín “trochus” que aludía a un aro metálico, que a su vez se derivó del griego “trochós” que significaba “rueda”.

Un troquel es un molde de acero de formato circular, que se usa para troquelar. El verbo troquelar se utiliza para designar la acción de acuñar medallas o monedas, que implica grabarlas para otorgarles certificación. El grabado en bajo relieve se hace sobre la pieza metálica. Para estampar piezas metálicas más grandes se utilizan troqueles de mayor tamaño.

También se usa para designar a un instrumento que posee bordes filosos para perforar, cortar, semi cortar o plegar, papeles, cartones o cueros. Es muy común que se usen troqueles por ejemplo en los billetes de viaje o para marcar las mercaderías que se venden, donde se observan partes que presentan diminutos agujeritos que permiten ser separadas con facilidad de la pieza principal. Por ejemplo: “La vendedora me dio un troquel para facilitar el cambio de la prenda, ella se quedó con la otra parte” o “El pasaje está troquelado. Cuando ascienda al ómnibus, el conductor lo cortará para que ambos tengamos la constancia del pago del viaje”. Como vemos el troquel es tanto la máquina que se usa para realizar la operación, como el objeto resultante del troquelado.

En Teatro, existe una obra llamada “El Troquel” del dramaturgo español Ignacio Pajón Leyra. El nombre se debe a que así como las monedas tienen sus marcas, también las personas las poseemos, haciendo que cada una tenga su individualidad, pero a la vez tanto monedas como personas somos copias, y recorremos un camino muy difícil si queremos hallar nuestra autenticidad, en un mundo que estampa en nosotros moldes o tendencias que muchas veces aceptamos sin cuestionar. La dirección de la obra que fue representada en Madrid estuvo a cargo de Eva Egido Leiva, actriz y pedagoga.