Concepto de daga

La palabra daga, nos llegó desde el francés “dague”, siendo incierto desde donde arribó a este idioma. Tal vez fue del persa “teg” que significa espada, o del latín “daca”, entre varias posibilidades, ninguna confirmada.

Una daga es un arma blanca, de tamaño mayor que el de un puñal, pero menor que el de una espada, con hoja, plana, puntiaguda y de doble filo, hecha en acero o en hierro.

En la Edad antigua, los romanos las llamaban “pugios”, y eran consideradas como armas auxiliares. Su hoja medía entre 20 y 25 centímetros. Tenían un agarre anatómico, lo que las convertía en muy buena arma de combate. Sus vainas eran de madera, y estaban revestidas en piel.

Durante la Edad Media, las dagas eran pequeñas, para poder ser escondidas en la ropa, y tenían hojas rectas o curvas, siendo estas últimas menos eficaces para apuñalar.

Entre los siglos XIII y XV, se usaron las “dagas testiculares” (por su semejanza con los genitales masculinos) que, siendo originarias de Italia, se popularizaron en Inglaterra como armas civiles, con el nombre de “dagas de riñón”.
En el siglo XVI, se usaron las “dagas de mano izquierda”, que nacieron en Italia y se expandieron pronto por toda Europa, en el deporte de la esgrima, acompañando a la espada que se usaba con la mano derecha. Las “dagas en la mano izquierda” tenían por finalidad detener el golpe del oponente, o quitarles la punta de su espada, o herirlos. En España, se las conoció como “dagas de vela”, y sus hojas eran de formato triangular.

En los siglos XVI y XVII, en Suiza primero, y luego en Alemania, se utilizaron las “dagas Holbein”, llamadas así en honor al pintor renacentista Hans Holbein, que las decoró. La hoja mide alrededor de 60 centímetros y posee guarniciones con formato de letra H.

Un diseño similar a las dagas Holbein, fueron las usadas por los nazis a partir de diciembre de 1933, por los integrantes de las Schutzstaffel (SS). Tenían hojas confeccionadas en acero de Damasco y una empuñadora de ébano, teñida de color negro, con la inscripción SS en el centro de un águila de alas separadas, sobre las que estaba el símbolo de la esvástica.

En el continente americano, los aborígenes, y luego los criollos, también emplearon dagas, siendo muy popular la perteneciente al gaucho porteño, Juan Moreira, que más propiamente, era un facón, pero que el escritor Eduardo Gutiérrez, en su libro “Juan Moreira” calificó como daga, con empuñadora de plata, que le obsequiara en el año 1866, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Adolfo Alsina, de quien fue guardaespaldas.