Concepto de jarro

La palabra jarro, se originó derivándola de jarra, y convirtiendo, dicho sustantivo, en masculino. La etimología de jarra, nos lleva al árabe clásico “ǧarrah”, que pasó al árabe andalusí como “ǧárra”. Las jarras son vasijas que pueden tener una o más asas, y cuya boca y cuello son anchos, pudiendo contar o prescindir de un pico vertedor, con una altura de menos de 35 centímetros. Cuando las jarras tienen una sola asa, se denominan, específicamente, jarros, teniendo, los jarros, comúnmente un pico vertedor. También se aplica al líquido contenido en ese recipiente.

Se usaron los jarros desde tiempos remotos, y pueden apreciarse algunos muy antiguos en museos, como el del siglo VI antes de Cristo, expuesto en el Museo Arqueológico Nacional de España, sito en Madrid; conocido como jarro de Valdegamas, encontrado en la Península Ibérica, en la Comunidad autónoma de Extremadura. Este jarro, fue probablemente usado por los tartessos, en sus rituales religiosos, y lo habrían adquirido por un intercambio comercial con los etruscos, que eran un pueblo más avanzado culturalmente.

Sería indistinto, entonces, decirle jarro o jarra al recipiente con una sola asa; pero si tienen más, sería una jarra, aunque en lo cotidiano suelen confundirse, y hasta llamarse jarros, a aquellos que no tienen asas. Las jarras y los jarros, se usan para contener y beber líquidos, y también con fines decorativos. Los jarros de mayor tamaño, se denominan jarrones, teniendo fines ornamentales, pudiendo servir, también, de floreros.

Ejemplos de uso: “Mi tía me sirvió un jarro de café cuando fui a visitarla” o “Iré al bar para que me vendan un jarro de vino y pasaré un rato con mis amigos”.

En algunos lugares, las jarras son de tamaño mayor que los jarros, y sirven para almacenar allí más cantidad de líquido, que luego van traspasando a jarros, vasos, tazas o pocillos de menor capacidad, para repartir. Por ejemplo: “Sírveme un poco agua de la jarra en este vaso”.

El material para la fabricación de los jarros es variado, puede haberlos de barro, de loza, de cerámica, de vidrio, de plástico, de metal, etcétera. Algunos pueden ser térmicos.

La expresión, “hablar a boca de jarro” significa expresarse sin tener un conocimiento acabado de lo que se dice.