Concepto de pulido

Pulido es el efecto del verbo de tercera conjugación pulir, que se originó en el latín “polire”, en el sentido de limpiar una superficie, alisándola y perfeccionándola para tornarla más suave, brillante y tersa.

Se usa en varios casos, por ejemplo, el pulido de piso, consiste en lijarlo o desgastar un poco la superficie dependiendo de qué material se trate (madera o piedra, como granito o mármol) para luego darle otro tipo de acabados, y que pueda lucir sin porosidades. Se hace en pisos recién colocados o en aquellos que han sufrido algún deterioro por el uso. Ejemplos: “Puliré mi piso de madera pues ya está opaco y rayado” o “me colocaron un piso de granito, pero llamaré al pulidor para darle brillo y el acabado perfecto”.

También pueden pulirse los metales, para darles brillo, usándose para el proceso materiales abrasivos y pulidoras y esmeriladoras. Es una tarea que puede resultar peligrosa si no te toman medidas de prevención, como el uso de guantes y gafas.

Otro objeto que requiere pulido es el vidrio, si su objetivo es ser usado en Óptica, para lentes o espejos. Los vidrios que cubren los relojes suelen rayarse con el tiempo, y pueden pulirse si se desea recuperarlos, aunque es un proceso bastante complejo para lo que se usa óxido de cerio y un taladro con disco de fieltro.

También se emplea para los casos en que algo se adorne, perfeccione o arregle, por ejemplo: “Puliré este cuadro agregándole más toques de color”, “Puliré mi lenguaje, aprendiendo palabras nuevas”, “Tengo aun que pulir la idea, antes de lanzar mi negocio” o “A este discurso que redacté le falta pulirlo un poco para que quede más preciso y convincente”.