Concepto de ecuestre

La palabra ecuestre deriva etimológicamente del vocablo latino “equestre”, derivación de “eques” con el significado de “jinete”, que por otra parte, surgió de “equus” = caballo. Podemos decir que lo ecuestre es lo relacionado con los jinetes, y se aplica principalmente a las estatuas donde se representan figuras de personas, generalmente trascendentes, próceres o héroes, montados a caballo. Las estatuas ecuestres pueden apreciarse representando a diversas épocas históricas, como la de un explorador europeo que arriba a la tribu de Baulé (Costa de Marfil) en un equino muy pequeño, que se muestra en el Museo Ifán, en Abidján; o en Madrid, donde podemos observar la estatua ecuestre de Felipe V.

Concepto de ecuestre

En la Antigua Roma, el orden ecuestre u “ordo equester” fue una categoría social, que data de la época de la monárquica, cuando uno de sus reyes etruscos, el anteúltimo, llamado Servio Tulio, dividió a las clases tomando en cuenta su fortuna, creando la categoría de los equites o caballeros, conformada por las familias más adineras (debían contar en su patrimonio con más de 100.000 ases) sin tener en cuenta si eran patricias o plebeyas. Las centurias ecuestres eran dieciocho, y tenían privilegios electorales, ya que eran los primeros en votar en los comicios, definiendo por lo general, con su voluntad el resultado, y además, sus miembros integraban la caballería del ejército romano. El orden ecuestre perduró hasta las postrimerías del siglo IV.

También se habla de ecuestre, para calificar a los deportes que se hacen a caballo, como saltos o carreras ecuestres y la doma clásica. Un deporte ecuestre particular es el volteo, que requiere habilidades especiales, donde se combinan la gracia, el equilibrio la resistencia y la habilidad del jinete para conducir al equino en círculos, con una cuerda que manejan los conductores, mientras los volteadores, encima del caballo realizan acrobacias. También se los conoce como deportes hípicos.